La vanguardia y su crítica

La vanguardia y su crítica


Por Gerardo Vilches

Ilustración de portada: Ana Galvañ

Como cualquier otro medio de masas, el cómic comercial se ha asentado en grandes industrias que han impuesto, mediante la imitación y repetición, una serie de formatos, géneros y estilos en los que la experimentación tenía un espacio muy limitado. La ruptura con la tradición, uno de los rasgos definitorios de cualquier vanguardia artística, era imposible. Sólo desde los márgenes ha sido posible romper esos códigos. Y sólo hoy se dan las circunstancias para que podamos hablar con propiedad de una escena internacional de vanguardia, más allá de un puñado de nombres aislados.

Begoña García-Alén, La cueva (Fosfatina, 2016)

Begoña García-Alén, La cueva (Fosfatina, 2016)

Hoy existe una generación de autores que no responden al clásico perfil de fan que sueña con trabajar con sus personajes favoritos y replicar aquello que cautivó su imaginación de niño. Por el contrario, muchos de los artistas de vanguardia provienen de otros campos de expresión, han estudiado Bellas Artes, puede que no hayan leído cómic hasta que una novela gráfica cayó en sus manos de jóvenes adultos y no se sienten en absoluto obligados a respetar ningún canon.

La vanguardia ha cuestionado muchos conceptos inamovibles. Y eso tiene implicaciones en la recepción del público, pero también en la crítica, que hasta ahora había podido moverse en unos parámetros claros, en una zona de seguridad que pocas obras cuestionaban. Hemos manejado durante años valores que funcionaban —o tal vez parecían funcionar—, pero ¿cómo aplicar conceptos como «secuencia», «narrativa» o «argumento» a trabajos donde lo que sucede no importa, la acción queda reducida a una mera anécdota, o incluso no hay personajes humanos? ¿Cómo podemos valorar con ellos obras en las que el relato carece de importancia?

Nos han dicho que el cómic es un arte secuencial y narrativo, fruto de la combinación de texto y dibujo. Pero esos dogmas caen al examinar el trabajo de CF, Patrick Kyle, Begoña García-Alén, Pablo Boffelli, Ana Galvañ o Gabriel Corbera. Como crítico, no puedo pensar en estos cómics sin verlos como un reto que me estimula en mi labor. las viejas categorías no tienen apenas aplicación: necesitamos herramientas nuevas para poder analizar una vanguardia que rechaza las reglas, y para ello es esencial que nos formemos, pero también que mantengamos la mente abierta y receptiva a nuevas propuestas.

Patrick Kyle, Don't Come in Here (Koyama Press, 2016)

Patrick Kyle, Don’t Come in Here (Koyama Press, 2016)

La democratización de los medios de producción y distribución está permitiendo a artistas que jamás habrían tenido oportunidad —o interés— en publicar sus obras a través de los circuitos comerciales expresarse a través del cómic y revolucionar su lenguaje. Y este momento necesita que la crítica esté a la altura y apoye con su labor analítica esta eclosión de talento.

Si los críticos adoptan posiciones conservadoras y se niegan a profundizar en aquello que no entienden, para enrocarse en las fórmulas que llevan consumiendo desde la infancia, la crítica perderá su función y razón de ser, que no debería ser la reafirmación de lo ya establecido, sino la apertura de nuevos caminos. Es un desafío que no podemos ignorar, pero también un privilegio. Gerardo

Gerardo Vilches es licenciado en Historia y realiza su tesis doctoral sobre revistas satíricas de la transición. Escribe sobre cómics en su blog, The Watcher and the Tower, desde 2007. Colabora en Rockdelux, y ha publicado textos en la revista Quimera, en la antología de ensayos Radiografías de una explosión y en Panorama: la novela gráfica española hoy. También es autor de Anatomía de un oficinista japonés (Bang, 2012) y de Breve historia del cómic (Nowtilus, 2014). Ha participado en varios congresos, moderado mesas redondas y presentado novedades para diversas editoriales. Codirige CuCo, Cuadernos de cómic. En Entrecomics fue editor y publicó reseñas y artículos desde 2011 hasta 2016.

Este es el usuario genérico de Revista Kamandi, la revista de crítica de historietas para la nueva raza de los animales parlantes.

COMMENTS

  1. […] que lleva por título Kamandi. En ella podéis encontrar ya bastantes contenidos, y entre ellos, un texto mío sobre la crítica de cómics de vanguardia. Amadeo y Pablo han tenido la amabilidad de invitarme a colaborar en el proyecto escribiendo sobre […]

  2. […] AvanGard – Y Que? […]

  3. […] AvanGard – Y Que? […]

  4. […] desde Kamandi propusimos a Horacio y a Gerardo Vilches (quien ya había escrito sobre el tema acá) una charla-debate sobre el tema. ¿Qué significa “vanguardista” en la historieta? […]

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