Destruir el sistema hegemónico-esclavista: Una entrevista con Alegría

Destruir el sistema hegemónico-esclavista: Una entrevista con Alegría


El colectivo de dibujantes y humoristas gráficos Alegría inició sus operaciones de manera, a la vez, sigilosa y anárquica hace un año. Un grupo de dibujantes asombrados, asqueados, patidifusos, golpeados, enojados, pero sobre todas las cosas deseosos de ridiculizar y reírse de las medidas del gobierno macrista, comenzó a intercambiar mails y se propuso armar lo que en otros tiempos hubiese sido una revista llena de viñetas variadísimas pero hoy en día es un sitio de Facebook. Un sitio que actualizan con verdadero frenesí y con una variedad de estilos y chistes que sin embargo cuentan con el común denominador de la corrosiva y ácida crítica al elenco gobernante. Lo que en otros tiempos quizás llevaba por nombre Tía Vicenta o Humo® y se conseguía en el kiosco ahora se refugia en el interior de la página de Zuckerberg y se adapta a los tiempos que corren, signados por la viralización, la búsqueda desenfrenada de likes y lo efímero del tema del día. Con lo cual se podría decir que el humor gráfico político, hermano siempre maltratado de la historieta por su condición fragmentaria y atada al cambiante momento, encuentra un nuevo contexto discursivo natural. Pero el papel tira y luego de un año de existir en las redes finalmente llegaron al libro, financiado a través de la plataforma Idea.me y que se presenta este domingo.

Los Alegría se mueven con la lógica de la democracia directa y participativa, con los ideales del soviet, y todo lo realizan de manera grupal y deliberativa, en asamblea permanente. Hasta esta entrevista la contestaron como si fuesen una sola Hidra comunal con miles de cabezas. Con ellos dialogamos acerca de el origen de la página, el humor oficialista, la multiplicidad de opiniones, la ideología siempre presente en el humor gráfico, la cercanía de la revolución proletaria y el verdadero significado de la felicidad.

¿Cómo comenzó Alegría? ¿Quién tuvo la idea? ¿Y por qué el nombre?

Hablando en término de huertas, al estilo Juliana: la primera semilla fue cuando a los humoristas españoles de El Jueves les censuraron una portada sobre el Rey, se fueron de la revista y crearon por su cuenta una revista digital. La segunda semilla fue cuando pasó lo de Charlie Hebdo.

Ahí nos creció un brote (🌱) donde caímos en la cuenta de que nadie nos iba a censurar, ni a asesinar, porque acá ya no existen revistas de humor gráfico político. Todo había quedado relegado a los memes de los Simpsons y a los retoques fotográficos anónimos.

Alegría florece (🍀) principalmente como reacción a las políticas del gobierno actual. Somos autores con conciencia política independiente por lo que no todos estamos de acuerdo hacia dónde debería ir la Revolución de la Alegría, pero sí estamos de acuerdo hacia dónde NO debería ir. También estamos de acuerdo en reírnos de todo, y a veces no.

Podemos decir que el primer mensaje lo mandó Ernán, pero en realidad era una excusa para ir a tomar cervezas y poder escaparse de su familia… todos sabemos que no se le habría ocurrido la genialidad de lo que es Alegría hoy.





Son un montón, ¿cómo funciona la página? ¿se asignan los temas? ¿se produce más caóticamente y luego se va publicando? ¿Hay discusiones al respecto entre ustedes?

El funcionamiento es bastante anárquico porque tratamos de ver si el anarcocolectivismo de Bakunin realmente funciona. La mayoría de las veces un dibujante manda un chiste y casi siempre se publica, a menos que no cumpla con una única regla: no se publican fotos (situación que nos trajo algunas discusiones internas).

En el grupo interno a veces se postea una noticia por si a alguno le dispara alguna idea. Algunos suben un boceto de una viñeta en busca de alguna sugerencia y otros le dan una devolución o una idea de remate. Si el chiste es muy malo puede pasar absolutamente desapercibido o llegar a recibir la calificación de “Gaturro”, el escalafón más bajo en la escala Alegría, el único indicio de que no está para publicarse. También Otto postea cosas como: “hagan chistes, putos”.

Algunos de afuera dicen “Hici filti in iditir” y nosotros le decimos que se curtan. Optamos por la libertad de creación del grupo de autores que lleva adelante la página, sabemos que no pueden ser todos chistes geniales. Solemos publicar chistes de colaboradores ocasionales, ahí los encargados del día eligen si el chiste va o no; Alegría es un espacio abierto y colaborativo, varios de esos participantes esporádicos terminaron formando parte del “elenco estable”.











Asimismo, apuntaron a sostener la página exclusivamente desde las redes sociales ¿A qué se debe esa decisión? ¿Por qué no un blog o un sitio web? ¿Se encuentran conformes con cómo funciona?

Nuestra primera opción fue hacer un Fotolog, ser floggers nos mantedría jóvenes y dinámicos. Finalmente optamos por el vil metal del Face, como dicen los chicos de hoy.

Todo el mundo tiene redes sociales, es lo que tiene más llegada, lo ves en la gente que viaja en el bondi o en el subte. Nuestro público no es del mundo de la historieta, es más, creo que nos odian porque somos populares y muy bien parecidos. Nosotros queremos que la tía de Fantino nos comparta el chiste y le dé Me Gusta a la página, sabemos que tiene Facebook y que no entraría a un WordPress. Ya nadie recuerda los blogs, así que vayan cerrando esta paginucha.







¿Creen que el humor gráfico político, que siempre fue fragmentario y atado al momento, se ve beneficiado por la inmediatez de internet?

A veces podés llegar tarde y otras publicar un chiste que refiere a alguna noticia que la gente todavía no conoce (por lo que no entiende el chiste). Es más timing que inmediatez. El meme y el tuit gracioso te van a ganar en inmediatez y hacen que la noticia se difunda y que mucha más gente se entere de la situación, nosotros intentamos buscarle una vuelta de tuerca… o copiar el meme y rezar que nadie se dé cuenta.

¿Cómo han lidiado con los paulatinos episodios de censura en Facebook?

Las políticas de Facebook son una mierda pero tenemos que aceptarlas para poder difundir nuestro contenido. Hay páginas que han sufrido persecución ideológica.  A nosotros nos han censurado por boludeces como el nazismo, la pedofilia y el macrismo, pero borramos el post y pasamos al siguiente chiste. También censuran tetas y pijas y a nosotros nos encantan las dos #freethenipple&cock.











Estuvimos asistiendo en los últimos años a variados debates sobre los «límites del humor». ¿Hay temas que prefieren no tocar o que la línea editorial impida o evite?

No creemos en los límites del humor como grupo sino en los límites individuales. Cada uno tiene sus propios límites y eso va a ofender a alguien siempre, aunque cabe destacar que hay gente a la que sí queremos ofender.

Si no te da hacer un chiste sobre un tema, no lo hacés y punto. Siempre hay alguno que lo hace por vos, te guste o no. Y te la tenés que bancar, aunque a veces se te escape en un suspiro que le están haciendo el juego a la derecha o que son unas kukas macartistas.

Y en relación a eso: ¿cómo se lo toman cuando alguno de sus chistes cae en la polémica? ¿Piensan que los recuerdan primordialmente por esos casos?

Puertas para afuera nos enojamos y discutimos pero puertas para adentro nos cagamos de risa. Nunca falta el comentario «Hasta acá llegamos, Alegría, no los sigo más», por el tema que sea. Cada tanto alguien con una espina clavada trata de volver a retomar el tema pero pasado el berrinche la página sigue creciendo cada semana en seguidores. Parece que hay proyectos que algunos están esperando que se debiliten para empezar a patearlos en el piso, así que eso no nos sorprende…

Charlamos con algunos de sus miembros por separado y nos comentaron que conviven muchas posiciones políticas entre los dibujantes del grupo pero que uno de los pocos lineamientos editoriales es que se haga humor opositor, ¿Cómo es hacer humor opositor en un momento en que el gobierno cuenta con el amplio espectro de medios a su favor?

No hay una bajada de línea pero sabemos que Alegría nace como respuesta a las políticas de Cambiemos, por lo que a ningún humorista macrista se le habría ocurrido acercarse ni a diez kilómetros de este grupo. Por lo demás las diferencias que tenemos son casi una vacación, muchos estamos saturados de hacer proselitismo en las redes, intercambiar pequeñas chicanas en nuestro grupo cerrado es parte de nuestra diversión periódica.

La dificultad de hacer humor anti macrista cuando todos los medios son oficialistas es que nunca nos van a contratar para reemplazar a los gerontes que habitan las contratapas de los diarios.

¿Qué opinan de la relación entre ideología política y producción de humor gráfico? ¿Tiene que notarse la primera en lo segundo o no?

En el humor político es imposible hacer un chiste sin que tenga detrás una ideología.

Hay gente frustrada con el país que nos exige que tengamos una ideología política definida como grupo. A estas personas le decimos que les exijan a los políticos, no a nosotros que hacemos chistes.











En relación a lo anterior, antes era muy común que el humorista gráfico se plegara a la línea editorial del medio en que trabajaba, ustedes no tienen esa «desventaja» porque es un espacio autogestionado, con mayor nivel de libertad, ¿qué opinan sobre ciertos tipos de humor oficialista que aparecen en los medios grandes? ¿Creen que se puede hacer buen humor oficialista?

¡Sí se puede! Creemos que se puede hacer humor oficialista, aunque si lees las páginas humorísticas de fanáticos de Cambiemos, te das cuenta que tienen «capacidades humorísticas diferentes», pero existen…

Siendo oficialista es más difícil de lograr algo realmente bueno porque el material con el que tenés que trabajar se limita a burlarse de la oposición y las polémicas que podés abordar son más acotadas. No podés hacer chistes todos los días con Lázaro Báez y los piquetes.

Estamos en un momento económico difícil en el que pareciera que el campo de la historieta se está achicando de nuevo, o al menos que algunas alternativas con aspiraciones masivas llegaron a su fin o están reconvirtiéndose. Ustedes, para llegar al libro, recurrieron directamente al crowdfunding. En primer lugar quería consultarles acerca de su opinión sobre la experiencia.

Nosotros recurrimos al financiamiento colectivo porque hacer un libro de estas características es muy caro y pensamos que una porción de los miles de seguidores de la página podrían llegar a financiarlo. Resultó que nuestros seguidores están muy afectados por los tarifazos o son más ratas de lo que pensábamos, nos costó pero finalmente nos dieron una mano gigante para poder imprimirlo.

Ideame no nos dio mucha ayuda. Suponemos porque nuestro tema es controversial y no le ayuda mucho a su plataforma positiva llena de amor y buena onda. Es más, teníamos un pack llamado Nisman y nos hicieron sacarlo porque dijeron que la gente se podía ofender, no entendieron que era un homenaje al mártir.



Y luego quería preguntarles acerca de su opinión sobre el debate autogestión vs una postura más empresarial o a gran escala. ¿Creen que la autogestión es (casi la única) salida en estos tiempos?

Es sabido que la única salida es la dictadura del proletariado.

Si bien juntamos la plata por Ideame con una estrategia marxista de autogestión, el resto está a cargo de una nueva editorial llamada La Maroma, dirigida por Guillermo Domínguez. Esperamos que en unos años tenga una postura empresarial a gran escala para que nos pueda seguir sacando libros e invitarnos un asado – y el vino, claro está -.

En ese sentido: ¿Les gustaría que exista una revista que sea puramente de humor gráfico, caricatura y sátira política (más allá de la Barcelona) y que se publique de forma regular en los kioscos?

Nos encantaría que hubiese una revista en los kioskos porque la mayoría de nosotros somos unos malditos nostálgicos del papel, que escuchan tangos mientras secan la yerba. Pero se sabe que es prácticamente imposible a menos que tengas una gran editorial detrás o que existas para funcionar como un medio de propaganda. Los jóvenes millenials del grupo ni saben lo que es una revista y son felices con sus celulares, esta es la verdadera grieta de Alegría.

¿Cuáles son sus planes a futuro, más allá de la presentación del libro?

Nuestra misión es destruir el sistema hegemónico mafioso-esclavista mediante una incisiva crítica que desnude las contradicciones de los intereses corporativos que gobiernan el mundo. O sea: hacer chistecitos en internet y que la gente les ponga Me Gusta.

(El libro de Alegría se presenta este domingo 9 de abril a las 19 horas en Espacio Sísmico, Lavalleja 960, Ciudad de Buenos Aires)

Este es el usuario genérico de Revista Kamandi, la revista de crítica de historietas para la nueva raza de los animales parlantes.

COMMENTS

  1. Ernan

    abril 8

    Estoy absolutamente a favor de tomar cervezas, y estoy absolutamente encontra de la observación y caracterización sobre genialidad fuera del alcance de mis manos porque eso no tiene asidero científico

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