Los Rescates: José Julián, el heroico descamisado

Los Rescates: José Julián, el heroico descamisado


En esta sección nos proponemos rescatar y recuperar algunos comics que, por las iniquidades de la historia, fueron olvidados o pasaron desapercibidos. 


El 22 de enero de 1946 apareció en los kioscos la revista Descamisada, cuyo logo era una camisa atada a un palo y su definición “la revista imposible”. El creador, editor y director de la revista fue Germinal Lubrano, de madre porteña y padre calabrés, los cuales deberían emigrar hacia Montevideo en la década de 1920 por sus posiciones anarquistas. Allí, Lubrano hizo sus estudios y se formó en el Círculo de Bellas Artes. Al volver a Buenos Aires, hizo algunos trabajos publicitarios y comenzó a trabajar en el creciente circuito de las revistas impresas, hasta terminar recalando en Patoruzú, empresa formadora de varias de las líneas del humor gráfico y la historieta en Argentina. Lubrano ya trabajaba en algunas revistas sobre fútbol, y fue a partir de su experiencia a fines de 1945 que surgió la idea de Descamisada. El mismo lo ha explicado así:

Yo acostumbraba todas las tardes a tomarme un café en El Nacional, Germinal o El Ciervo, y me sentaba en la ventana. Un día de fines de noviembre del ’45 siento unos gritos y veo un grupo de muchachones y uno que llevaba su camisa atada a un palo. Pensé que era un descamisado y me acordé que el diario Crítica que era antiperonista había usado ese término como desprecio en una nota. Pero a mí me gustó y enseguida lo dibujé. Se lo comenté a un editor y le propuse sacar la revista en enero del ’46.[1]

Lubrano iba a compartir la dirección junto a escritores y dibujantes como Juan Carlos Gianella, Arnoldo Francchioni, Jorge Palacio, González Fossat, Arístides Rechaín, Arturo Jauretche, Calé, entre otros. La idea de Descamisada era hablarle a un público popular, masivo y peronista (llegó a vender 250.000 por semana, habiendo empezado con 10.000), adelantándose a lo que sucedería poco más de un mes después de su primera aparición: la victoria de la fórmula Juan D. Perón-Hortensio Quijano por el Partido Peronista. El otro objetivo era contraponer un peso desde un humor oficialista frente al antiperonismo de Cascabel, la cual sería finalmente cerrada en 1947, entre el descenso de las ventas ante la salida de Rico Tipo y las presiones y medidas del gobierno. El discurso de Descamisada utilizaba la sátira, el sarcasmo, un tono lunfardo (el precio era “20 guitas”) y una risa muchas veces agresiva para denunciar las hipocresías anti-argentinas de la oposición que a su vez acusaba de autoritarismo fascista al régimen peronista.

La línea editorial de la revista atacaba a la oligarquía y a los opositores más tradicionales dentro del poder legislativo, “deconstruía” el discurso de los medios de comunicación hostiles al gobierno para revelas sus imposturas (sobre todo contra La Prensa, de la familia Gainza-Paz, el cual sería expropiado por el gobierno nacional en 1951 y entregado a la CGT, y finalmente recuperado por los propietarios al ser la expropiación anulada por la Revolución Libertadora en 1956). Se mostraba antinorteamericana y  particularmente anti-izquierdista y anti-comunista, con Alfredo Palacios y Américo Ghioldi como figuras predilectas a la hora del escarnio.

 

Portada de Arístides Rechaín para Descamisada Nro. 20 (3 de junio de 1946).

Las contratapas de RAR, especie de chicas-Divito anticomunistas (1946)

El tono humorístico de la revista en lo que respecta a las tiras seguía el modelo tradicional impuesto en esos años: estereotipos cuyo nombre revela una dimensión de la personalidad del personaje, la cual se mantiene inamovible. Un buen ejemplo era el Don Yacumín del mismo Lubrano, básicamente las ocurrencias picarescas de un viejo verde.  La diferencia, sin embargo,  estaba dada por la politización del estereotipo: Don Oligarca (posteriormente Don Sanguijuelo) y Colonio, para los malos; Malvinito para los buenos.

En este contexto gráfico y discursivo, José Julián, el heroico descamisado, es una excepción: se presenta como una historieta de dos páginas por número, de tono realista y aventurero, jugando con la tensión dramática clásica que desafía a los héroes (las traiciones, el amor, los villanos, los aliados, las situaciones de peligro). Si bien aparece sin créditos (algo común en la revista, donde casi todos firmaban con pseudónimo excepto Lubrano y Calé, que seguirá usando el mismo en la década siguiente), Marcela Gené lo ha atribuido a Arístides Rechaín, quien solía encargarse de las portadas.

En el número 40 del 12 de enero de 1948 se anunciaba la llegada de “otra gran historieta revolucionaria”, y para el próximo número del 19 de enero de 1948 ya comenzarían a desarrollarse sus aventuras. Ahora bien, ¿a qué se debía esa inclusión en un momento donde Descamisada había devenido un órgano oficial del gobierno, apoyado por la Subsecretaría de Informaciones dirigida por Raúl Apold? ¿Por qué ese “riesgo” editorial cuando pareciera ser innecesario? Marcela Gené lo plantea así:

¿Qué resortes impulsaron a editar la tira, entonces, como no fuera la voluntad de poner pie en el terreno de uno de los géneros massmediáticos más exitosos como la historieta, cuando se dispone ya de la totalidad de los canales de emisión? ¿No fue acaso una ocurrente estrategia del tándem Subsecretaría de Informaciones-Descamisada la de deslizar al “descamisado” – una entelequia, una construcción reciente en los discursos- de la hierática figura del afiche conmemorativo o la publicidad estatal al ámbito dinámico de la revista semanal, donde cobraba vida en su constante accionar?[2]

José Julián es el prohombre peronista: bien afeitado, trabajador proletario, comprometido con su novia a quien nunca engañará ni dejará a pesar de alguna tentadora villana, combatiente contra la oligarquía y sus secuaces moscounitas (por moscovitas), con algún tufillo antisemita (villanos de nombres como Cervecemberg o Korius, que son alternativamente capitalistas o comunistas). El riesgo siempre es el del sabotaje, ya sea una cuestión de infraestructura o de confusión de los trabajadores a quienes se les inculcan ideas opuestas al sentir nacional y a la marcha del gobierno popular. Volviendo a Gené, quien hace una descripción exacta del personaje:

José Julián es un personaje de carácter ambiguo. Híbrido entre el detective y el superhéroe, no termina de identificarse con las características de ninguno de ellos. No sufre transformaciones físicas ni posee poderes especiales, excepto una increíble capacidad de sobreponerse a golpes y torturas espantosas, gracias a una lealtad inquebrantable y la guía de su líder que no le permite desvíos. Tampoco encarna la fuerza de la ley sino que persigue “traidores a la patria” sistemáticamente y por cuenta propia, con el único objetivo de engrosar las filas del movimiento. Ni Superman ni Dick Tracy, José Julián es un justiciero «social»”

Según Lubrano, Descamisada se le hizo insostenible y terminó cediendo el control de la revista a la Subsecretaría de Informaciones, la cual siguió publicándola hasta 1955. Sin embargo, no hemos podido constatar cuántos números fueron en total, ni la cantidad bajo la dirección de Lubrano, ni la fecha exacta de su finalización. Lo mismo sucede con José Julián: hemos compilado todas sus apariciones hasta el número 66 del 4 de enero de 1949. No sabemos, por el momento, hasta qué número siguió publicándose la tira. Descamisada tuvo una breve vuelta en 2010, cuando Lubrano decidió relanzarla en apoyo al gobierno de la presidente Cristina Fernández, en forma de blog. Se publicó hasta 2013, sin demasiadas repercusiones.

Queda entonces este testimonio de un momento particular en la política y la cultura argentinas, cuando desde el núcleo duro de la llamada “edad dorada” de la historieta argentina surgió un producto llamativo, atrayente y revulsivo por igual, donde se dio lugar al humor gráfico y la historieta como arma de comunicación y de contra-información. No sabemos cómo continuaría sus aventuras el heroico descamisado, pero valga ese impreciso continuará como síntoma y metáfora de su gestación ideológica: el peronismo es de límites imprecisos y tiende a reaparecer cuando menos se lo espera. Y ha sido narrado, también, como épica y aventura, con sus héroes y villanos, traidores y aliados, tejiendo su “estructura del sentimiento” y llegando hasta hoy de maneras imprevistas, como suele hacerlo.

Para bajar las tiras de José Julián, el heroico descamisado, hacer click acá.

Agradecimientos especiales a Guillermo Korn del Instituto de Literatura “Ricardo Rojas” (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires) y a Darío Pulfer y Yamila del Centro de Documentación e  Investigación acerca del Peronismo (CEDINPE-Universidad Nacional de San Martín). Buena parte del relevamiento se realizó en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional.

 


[1] Entrevista realizada por Carlos Felice, publicada en su blog el 09/05/2013. Enlace: http://carlosfelice.com.ar/blog/2013/05/germinal-lubrano-la-lucha-es-necesaria/

[2] Gené, Marcela, “«José Julián, el heroico descamisado”. Una historieta peronista”, Nuevos Mundos Mundos Nuevos, 16/04/2008. Enlace: https://nuevomundo.revues.org/30547

Historiador e investigador. Arte, historieta, cine y la cultura pop como un gran Aleph de infinitas posibilidades de vida son sus obsesiones. Ha escrito una tesis de maestría sobre Alack Sinner, la obra de José Muñoz y Carlos Sampayo, y otra de doctorado sobre la obra de Alberto Breccia, además de varios artículos en revistas académicas y de divulgación. Supo volcar sus reflexiones en el blog La Biblia de los Pobres. Dicta talleres de crítica de historieta junto a su compañero de aventuras. el Dr. Gandolfo. Es profesor en la Universidad Nacional de Moreno y last but not least, hincha de River hasta la muerte.

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