El heroísmo híbrido: Kabaneri de la Fortaleza de Hierro

El heroísmo híbrido: Kabaneri de la Fortaleza de Hierro


Por Analia Lorena Meo

“No podemos perder nuestra humanidad”

Ikoma

 

Kabaneri of the Iron Fortress (甲鉄城のカバネリKōtetsujō no KabaneriKabaneri de la Fortaleza de Hierro, 2016) es un anime de doce capítulos realizado por Wit Studio –la misma empresa que animó Attack on Titan en 2013 y 2017–  y es dirigido por Araki Tetsurō[1]. A fines de 2016 y comienzos de 2017 se estrenaron dos películas realizadas por el mismo estudio y próximamente comenzará una segunda temporada.

El puntapié inicial de la historia se origina hace veinte años, cuando la población de Hinomoto, asustada por los kabane (seres no vivientes que atacan a los humanos), se encerraron en las estaciones, abandonaron a sus compañeros y escaparon. Esta trama postapocalítica y gore se desarrolla en diferentes fuertes, ciudades preparadas con altos muros para evitar la invasión de los kabane. Estos últimos son básicamente zombis, pero con una diferencia que es central en la animación: los corazones de estos monstruos están recubiertos con una capa de hierro tan sólida que es muy difícil de destruir.

Fisonomía del corazón kabane

Kabane

El hierro es un elemento que predomina en las narraciones steampunk, y este caso no es la excepción. No sólo es un componente que dificulta la eliminación de esta amenaza de la humanidad, sino que constituye a su vez parte de su protección y salvación. Ikoma, el héroe de turno, crea junto a su amigo Takumi, un arma que dispara pernos. La misma ejerce la presión necesaria para destruir el punto débil los kabane, su corazón.

Ikoma en su hogar rodeado por sus planos y el arma destructora de kabane, la Tsuranuki Zutsu

 

Conexión ferroviaria

            Las ciudades son concebidas como estaciones de tren, las mismas, están conectadas a través de vías férreas. Luego de atravesar un puente levadizo y una muralla de hierro, se puede ingresar a las metrópolis. Pero antes de que se le permita completamente el paso a la ciudad, las locomotoras a vapor, son exhaustivamente inspeccionadas para evitar que los kabane se infiltren o para prevenir el ingreso de personas con mordeduras que derivarán en la posterior conversión en monstruos.

Los pasajeros son desnudados en casi su totalidad en busca de lastimaduras o mordeduras. En el caso de encontrar cualquiera de las dos opciones, los guerreros (武士 bushi – samurái) los asesinan en pos de proteger a la localidad. Si hallan un caso sospechoso, ese humano es encerrado en una celda por tres días a modo de cuarentena. En cambio, si uno de los guerreros es mordido en una lucha, este debe suicidarse. Consideran que una muerte por mano propia mantiene el honor de la persona afectada.

Estación Aragane

 

Dispositivo explosivo, utilizado a la altura del corazón

 

La estación-ciudad llamada Aragane, en donde viven Ikoma y Ayame (la hija del jefe del lugar), posee la estética de la era Meiji (明治時代, 1868-1912) haciendo hincapié en elementos del steampunk: tuberías, vapor, la combustión por carbón y también se destacan los artefactos utilizados por los ciudadanos junto a las modificaciones efectuadas en la vestimenta, combinando de esa manera la ropa de época con ornamentos del subgénero literario.

  

Cercanías de la casa de Ikoma

           

            Un día llega a la estación Aragane, la Fortaleza de Hierro, una de las locomotoras que permite viajar y enlazar a las urbes. Debido a que la estación Hayatani fue destruida, la máquina junto a sus pasajeros arribó antes de tiempo (indicios del declive de la civilización en pos de los kabane). Entre sus pasajeros se encuentran Mumei y Shimon, ambos invitados de Kenshou, jefe de la familia Yomogawa. La joven Mumei jugará un rol central en la conversión del protagonista.

La Fortaleza de Hierro.

          

Entre el humano y el monstruo

Cuando llega la noche, se produce la llegada de una nueva locomotora, ésta intenta entrar a una velocidad más allá de lo normal. En ese momento, varios hombres que cuidaban la entrada se dan cuenta de que la máquina está infestada de kabane. Esta situación produce el punto de quiebre en la trama, ya que, desencadena la invasión de la estación y la infección del protagonista.

Cuando Ikoma se transforma en un kabaneri, mitad humano y mitad kabane.  Su condición híbrida resulta ser a posteriori la salvación de la humanidad combinando su corazón heroico humano junto con la fuerza y rapidez kabane. Al ser mordido, el virus invade su cuerpo, pero mediante un dispositivo logra que no lo afecte en su totalidad, ya que la infección no llega a su cerebro. No es el único ser bajo este estado, veremos otros personajes como Mumei, por ejemplo.

Ikoma evitando su completa transformación en kabane

A través de los capítulos se mostrarán las diversas dificultades que el protagonista junto a los demás personajes debe sobrellevar para sobrevivir. A esto hay que sumarle la discriminación que sufre por su condición, las modificaciones en su cuerpo y el tener que beber sangre para subsistir.

Las clases altas se escudan en las leyes para oprimir y desechar a los débiles y desamparados en pos de su beneficio. El respeto por la ley encubre el miedo al contagio, esto genera la pérdida de criterio con respecto a quiénes son o no una amenaza para la humanidad. El honor se ve afectado por la vergüenza, por la deshonra. La supervivencia pone al borde incluso al honor del guerrero.

Ikoma surge como un personaje más laxo frente al status quo y las leyes. Una bocanada de aire ante un sistema que se resquebraja frente a la invasión más potente de los kabane.  Cuestiones como el honor, el abandono, la pérdida, son una constante a través de la serie como así también la forma en que los distintos actores las viven y las sobrellevan.

 


[1] En el caso de la mención de autores/directores de origen japonés, se indicó primero el apellido y luego el nombre de pila, como se utiliza en Japón. Araki fue el director de obras como: Black Lagoon (2006), Death Note (2006-2007), High School of the Dead (2010), Attack on Titan (2013 y 2017), entre otras.


Analía Lorena Meo es una ferviente otaku e investigadora. Sus pasos en la investigación comenzaron en los pasillos de la Facultad de Ciencias Sociales (U.B.A.). Sus tesis están focalizadas en el estudio de las representaciones de mitos, leyendas y la construcción de alteridad(es) en el anime y manga. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Maestranda en Comunicación y Cultura, Doctoranda en Ciencias Sociales y becaria doctoral (U.B.A.). Múltiples escritos han sido presentados y posteriormente publicados en Coloquios, Jornadas, Congresos y en revistas del ámbito tanto nacional como internacional. Diablita, hincha del Club Atlético Independiente. 

Este es el usuario genérico de Revista Kamandi, la revista de crítica de historietas para la nueva raza de los animales parlantes.

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