Un artista de lo extremo. Entrevista con Mike Diana (1ra. Parte)

Un artista de lo extremo. Entrevista con Mike Diana (1ra. Parte)


Por Pablo Turnes

Traducción: Amadeo Gandolfo

Ilustración de portada: Mike Diana

ADVERTENCIA: ESTA NOTA INCLUYE CONTENIDO GRÁFICO Y TEXTUAL QUE PUEDE RESULTAR OFENSIVO PARA PERSONAS SENSIBLES. NO SE RECOMIENDA PARA MENORES DE EDAD.

En 1994, Mike diana (New York, 1969) fue encontrado culpable de cargos de obscenidad por una corte de Pinellas County, en el estado de Florida. Era la primera vez que un dibunte de cómics y artista era sentenciado bajo esos cargos en la historia legal de los USA. La causa había sido pergeñada por un oficial del Pinellas County, Michael Flores, quien se hizo pasar por un artista interesado en el trabajo de Diana. Así consiguió ejemplares de Boiled Angel, los cuales fueron la causa del inicio del juicio contra el dibujante.

En esta entrevista, el interés no estuvo puesto tanto en los entramados del proceso judicial – el cual, por otra parte, ya ha sido explicado-, sino del contexto de producción de Diana. La conversación derivó en un recorrido por los lugares más oscuros de la cultura norteamericana: desde GG Allin y el gore a los asesinos seriales y las pulsiones teocráticas del Estados Unidos profundo. Y también hay una historia de resistencia: la del medio del cómic y su defensa por el derecho de cualquier artista de expresarse, más allá de sus méritos artísticos.

La “obscenidad” no es solo una exposición (demasiado) gráfica, sino una acusación ante una manera de vivir y entender un país que puede ser – y es- sancionada. Mike Diana no solo dibuja de manera perturbadora, sino que produce una visión revulsiva consciente de ser heredera de una larga tradición de subversión y resistencia ante la creciente normativización de la vida pública en su país.

Para ver más de su trabajo: http://mikedianacomix.com/

Mike Diana. Photo de Heaven Harvest


Pablo Turnes: Me gustaría, para comenzar, que me describas como era la atmósfera a mitad de los años 80s, cuando comenzaste a dibujar y editar zines. ¿Eras un lector de comics ávido? ¿Había alguna escena de comics indie en Florida en ese entonces?

Mike Diana: Nací en el Estado de Nueva York, pero me llevaron a Florida cuando tenía 8. Cuando tenía 10 abrió la primera tienda de comics verdadera en nuestro pueblo, Largo, llamada Geppi’s Comics. Antes de eso tenías que conseguir tus comics en el almacén, en una de esas estanterías de metal que giraban. Estaba super entusiasmado con ver los comics indie de principios de los 80s. Mi mejor amigo Troy y yo fuimos y miramos por la ventana y todo lo que tenían era el primer número de Wolverine. Repetido en cada estante, porque no habían recibido el resto del inventario, supongo.

Continué yendo a esa tienda de comics y ya cuando era adolescente y estaba en la secundaria descubrí Twisted Tales. Era una revista de comics de horror un poco basura dibujados por artistas como Richard Corben. Yo seguía la revista Heavy Metal Illustrated y en 1984 encontré un aviso en la parte de atrás de un número que anunciaba comics underground, entonces ordené un paquete variado de los mismos, los viejos de los años 70s.

Era un aviso de Kitchen Sink Press, Dennis Kitchen había sido un artista de comics y ahora era un editor y tenía su propia compañía de pedidos por correo. Me enganché y compré tantos títulos como pude, tuve que firmar una declaración de edad que decía que tenía 18 años a pesar de que no los tenía (tenía 14). Fue tan emocionante obtener esos títulos en el correo, formó mi trabajo de artista joven, me mostró que no tenía límites. Otra gran influencia fue cuando descubrí en 1986 los mini comics art punk, que era como los llamaba. Artistas como Roy Tompkins, Bob X, XNO, Rick Sloane.

oy Tompkins & Gary Wray, Cryo Babies

Ellos simplemente fotocopiaban los dibujos loquísimos que estaban haciendo. Los dibujos parecían estar inspirados en las mismas cosas que me habían inspirado a mí, como películas de terror, calcomanías de Wacky Packages, malos dibujos animados del sábado a la mañana. Estos tipos eran la generación anterior a la mía. Me mostraron que podía dibujar e imprimir mi propio arte, hacer y distribuir mi trabajo yo mismo y encontrar una audiencia. Ahí es cuando empecé a dibujar pensando que podía imprimirlo en un zine. Pero no haría mi primer zine hasta 1988, un año después de que me gradué de la secundaria.

PT: ¿Leías EC Comics y esas cosas? Si lo hacías… ¿Cómo veías esos comics que ya en ese momento eran viejos y habían sido publicados 30 años antes?

MD: Encontré una pila de viejos comic books en una venta de garaje cuando tenía 12 años en Florida. El viejo que atendía me cobró 25 centavos por una pila de comics de funny animals. Pero cuando llegué a casa me di cuenta que un viejo comic de terror pre-Comics Code estaba en la pila. ¡Me voló la cabeza! Luego encontré algunos reprints de EC y un poco más tarde en mi vida compré todos los reprints en box sets de todos los títulos. Tenía cada número de EC. Encontré un catálogo de comic books en el cual podía ordenar comics de terror previos al código por correo. Tuve una linda colección en un momento. Había un lugar llamado Paperback Palace, una tienda de libros usados inmensa. Era algo así como un K-Mart que se había fundido. El sótano estaba lleno de comic books. Podías oler los comics viejos a medida que te aproximabas a la puerta que te conducía a ellos. Ahí conseguí todos los números del Swamp Thing original, Plop, y muchos otros títulos geniales.

Jack Davis, portada para Tales from the Crypt Nro. 37(agosto, 1953). EC Comics.

PT: Entonces, en cierta manera, eras algo así como un chico “fuera de tiempo”, que elegía leer y coleccionar esos comics viejos en vez de comics mainstream. ¿Por qué la fascinación con EC y el resto? ¿Tenías un artista en particular que te gustara?

MD: Supongo que me atraían los comics viejos antes que los nuevos comics mainstream porque veía que los viejos eran más extremos, que habían sido hechos antes que el código de los comic books fuese establecido. Eso es lo que mató a la industria del comic de terror. Me gustaban los artistas de EC como Jack Davis. También me gustaba el trabajo de Bill Elder en los títulos de terror y en MAD (cuando todavía era un comic book). También una revista de vida corta llamada Panic. Más tarde, descubrí los comics underground y sentí que eran el siguiente nivel hacia lo extremo. Quería ver y coleccionar aún más comics salvajes y extremos, pero no podía encontrarlos. Me gustaba la revista Heavy Metal Illustrated. Eso era cuando tenía 14 o 15 años. Terminé pidiendo cada número atrasado de Heavy Metal Illustrated desde el primero, ya que eran baratos en aquel entonces. Las otras revistas que me interesaban eran los números viejos de Creepy y Eerie. Estos se sentían un poco como los viejos comics de EC. Algunos de los mismos artistas habían sido contratados para dibujarlos. Y, por supuesto, me gustaba MAD en su formato revista y Cracked. Y Fangoria, con todas las fotos de efectos especiales sangrientos adentro.

PT: Me interesa este concepto de lo “extremo” que mencionás. ¿Qué entendías por “extremo” en ese entonces? ¿Todavía buscás eso en los comics?

MD: Cuando era joven consideraba extremos a los comics que se aventuraban afuera de lo que presentaban los comics books normales. Los comics de horror anteriores al código estaban intentando ser asquerosos e intensos porque eso era lo que la audiencia quería, cuanto más retorcido mejor. Los comics underground eran adultos en naturaleza, con desnudez y sexo y violencia que jamás hubieses encontrado en los comics mainstream en ese momento. Entonces, me gustaban los comics que me hacían pensar “wow, eso es enfermo”, o “eso es sexy”. No era el tipo de temas que ibas a encontrar en un comic de Ricky Ricón. Por lo tanto, quería que los comics que dibujase fuesen provocadores.


“Me gustaban los comics que me hacían pensar «wow, eso es enfermo», o «eso es sexy». No era el tipo de temas que ibas a encontrar en un comic de Ricky Ricón”


PT: Hablemos de tus inicios como un artista de comics. ¿Cuándo decidiste empezar a hacer tus propios comics y cómo fue esa experiencia? ¿Comenzaste solo o con amigos?

MD: Bueno, era bastante joven cuando me interesé en el arte. Me gustaban las manualidades en el jardín de infantes, la clase de arte en la primaria y el resto de los años escolares. Primero me gustaron las tiras de prensa, usaba plastilina para tomar el color de las páginas dominicales (presionabas la plastilina contra los diarios). Luego me gustaron los stickers feos y los tatuajes que se hacían los fanáticos del terror y comencé a dibujar mis propios monstruos. Les pregunté a mi mamá y mi papá si podían mandar mis dibujos a la compañía de stickers para que los impriman. Se pusieron raros y no sabían como avisarme que la compañía no iba a usarlos. Pero creo que hubiese sido cool si los mandaban a Topps así pudiesen ver como habían influido en un niño.

Supongo que mis dibujos se convirtieron en historias cuando tenía más o menos 9 años. Comencé a dibujar mis propios personajes y ponerlos en historias en forma de comic. Uno era Electoman, era un gigante y luchaba contra monstruos gigantes. Era una copia enorme a Ultraman, a quién miraba en la televisión en ese entonces. Lo miraba cada mañana antes de la escuela, y mi mejor amigo también, luego charlábamos sobre eso en la escuela. Un año después inventé mi personaje Corky. Era un corcho y tenía alfileres por brazos y piernas. Estaba vivo gracias a la magia y tenía amigos como Springy y Drippy y una chica llamada Fleshy.

La historia era bastante inocente comparada con lo que vendría después. En la secundaria comencé a dibujar comics que eran desagradables, viles, como un gato y un ratón que se masacraban entre ellos y mataban a otros. Estos terminaban circulando en la clase y los estudiantes se reían y comentaban “¡Eso está muy mal!”. Dos tipos grandotes que estaban en el equipo de lucha libre se convirtieron en algo así como fans de mis tiras, ahora diarias. Se reían y me decían “¡Asegurate de que tenés algo bueno mañana!”

Una vez nombré a un personaje en un comic Ed, olvidándome de que uno de los luchadores se llamaba Ed. Lo vio y me mencionaba todo el tiempo “No sé que onda ese nombre… Ed”, entonces rápidamente le puse una letra N antes de cada mención del nombre Ed. Entonces lo leyó de nuevo y se río bastante.

Para 1987, el año de mi graduación, estaba dibujando un comic en clase que quería imprimir algún día. Se llamaba Marty the Mutant. Después de mi graduación mi mejor amigo Robert, quién sigue siendo amigo mío, consiguió un puesto en una imprenta y el dueño nos permitió usar la máquina para imprimir nuestro comic si le pagábamos por el papel y hacíamos todo el trabajo nosotros, entonces comenzamos a trabajar en ese libro.

Compartíamos nuestro odio por Florida, entonces nos permitió pagar por el papel y la tinta y hacer nosotros mismos el trabajo de imprimir el zine. Era una prensa de impresión grande con platos de aluminio. Cada uno dibujaba comics y no nos podíamos poner de acuerdo en un título. Yo estaba muy metido en lo extremo y él estaba muy entusiasmado con una historia de hombres lobos exóticos que estaba haciendo. En mi pared yo tenía algunos stickers viejos enmarcados, se llamaban Nutty Initials y eran monstruos con la forma de letras. Los puse dentro del marco sin orden alguno y él dijo “¿Qué tal si lo llamamos así? HVUYIM”.

Y así lo llamamos. Creo que hicimos 1000 copias pero después de algunos errores de impresión nos quedaron 900. Todavía andan por ahí, así que si alguna vez te cruzas con una tenés una pieza rara en tus manos. En 1988 puse un aviso en la revista Fangoria, un aviso clasificado. Obtuve dos o tres clientes nomás. Después en 1988 auto-publiqué los tres números de Angelfuck y en 1989 comencé Boiled Angel.

PT: Algo como Angelfuck o Boiled Angel suena como una declaración de principios. Quiero decir, los comics de terror clásicos no se aventuraban tan lejos, especialmente con los temas religiosos. Pero vos estabas titulando tus comics de ese modo en una era y lugar muy conservadores, con la administración Reagan/Bush, el movimiento Parental Advisory, los televangelistas, los neocons… ¿Tenías conciencia de ese contexto? ¿Era a propósito? ¿Y como eso se trasladaba a tus comics, estéticamente hablando?

MD: ¡Si! Ese momento del tiempo estaba sucediendo sin dudas. Puedo haber mencionado que en ese momento las películas de terror slasher todavía eran toda la furia, y salieron un montón de copias baratas de Friday the 13th. La junta de ratings de Hollywood descuartizaba las escenas de gore. Supongo que está bien que ellos vean esas escenas, pero tienen que salvar a los fans del terror de ver demasiada sangre. Además, los stickers que advertían a los padres sobre el contenido de la música y los álbumes de comedia se volvieron normales. Cuando 2 Live Crew sacó un álbum el gobernador de Florida en ese entonces [Bob Martínez] hizo que sea ilegal venderlo en tiendas de discos en ese estado. Podían tenerlo en las estanterías, pero no podían venderlo. Entonces agentes encubiertos de la policía iban a Turtles o Peaches [tiendas de discos] y arrestaban al cajero que estaba detrás del mostrador por venderlo. Era una mierda tan profunda que como persona y artista no podía ignorarlo. Como no podía ignorar los reportes en el noticiero nocturno de curas abusando sexualmente a niños.

The banned album cover: 2 Live Crew, As nasty as They Wanna Be (1989). Luke/Atlantic Records.

Vi de primera mano como había gente tan asustada de ser asesinada por un asesino serial que simplemente escapaban metiéndose enfrente de un colectivo y morían de esa manera. Me obligaban a ir a la iglesia entonces naturalmente quería rebelarme. Comencé a agregar temas anti religiosos a mis zines. Hice tres números de Angelfuck. Ese nombre lo obtuve de una canción de los Misfits, ¡era una palabra tan obscena! Después inventé Boiled Angel, pensando en un ángel divino hirviendo en una sopa hecha por un diablo grande y feo, je je… Mi mamá quería que dibuje cosas “lindas” pero eso no era divertido para mi


“La junta de ratings de Hollywood descuartizaba las escenas de gore. Además, los stickers que advertían a los padres sobre el contenido de la música y los álbumes de comedia se volvieron normales. Era una mierda tan profunda que como persona y artista no podía ignorarlo”


PT: Bueno, eso debe haber sido subversivo e inquietante. En ese momento te echaron de la escuela en la que estabas trabajando, ¿no? ¿Cómo fue ese proceso, comenzando con Angelfuck y después Boiled Angel, perdiendo tu trabajo en el medio de ese contexto represivo? ¿Te sentías más cómodo trabajando solo?

MD: Para ponerlo en contexto, había estado trabajado en el supermercado Winn Dixie en la secundaria por un salario mínimo de $3.35 dólares la hora en 1986. Me gradué en ’87, y ya teniendo 18 años, y habiendo ahorrado para comprar mi auto, conseguí un trabajo con la junta escolar. Mi mamá era una secretaria en el edificio donde deciden que libros de texto usar y esas cosas. Comencé ese trabajo siendo un empleado de mantenimiento, era un conserje: vaciar los tachos de basura en las oficinas, limpiar los baños, aspirar las alfombras. Trabajaba desde las 3 de la tarde hasta las 11 de la noche y me pagaban $6.45 por hora. Hacía todo mi trabajo muy rápido y después tenía horas para hacer mis comics.

Muchos de los dibujos de Angelfuck y Boiled Angel fueron hechos en el tiempo libre que tenía en ese trabajo. Lo pensaba como que me estaban pagando por hacer mi arte. Luego hacía copias en la fotocopiadora que tenían en la habitación de copias. Tenían un montón de colores diferentes de papel, entonces no había páginas que fuesen blancas en esos números tempranos. Luego de tres números de Angelfuck cambié el tamaño a digest, y cambié el título a Boiled Angel (estos también los imprimí en el trabajo). Luego tuve mala suerte con Boiled Angel #6: una secretaria que estaba trabajando hasta tarde entró a hacer copias y me vio, pero asumió que estaba ayudando a mi madre. Dije que era así, pero vio de una ojeada una copia que había hecho de uno de mis dibujos enfermos. Luego, estaba haciendo copias de la contratapa de ese número y el papel se atascó en la máquina. Era una máquina nueva y no pude encontrar la llave para abrirla; pensé en romper el candado, pero no lo hice, dejé el atasco con la esperanza de que al día siguiente la secretaria de la habitación de copias iba a simplemente limpiarlo y no prestarle atención a que era. Pero no, se contactó con la policía del campus (como una especie de fuerza de policía especial para escuelas). El gran problema era que se habían robado computadoras nuevas por un valor algo así como de $10000 dólares, y como no tenían sospechosos me preguntaron si yo lo había hecho. Me dijeron que tenía que renunciar a mi trabajo o ser despedido. Renuncié para poder conservar la paga de mis vacaciones sin usar, que perdería si me echaban, aproximadamente $800.

Mike Diana, Angelfuck N. 1 (1988)

Pero a último momento decidí que quería pelear e intentar conservar mi trabajo, fui a la Junta Revisora de Escuelas y cuando los cerdos del campus [la policía] me vieron ahí contraatacaron acusándome de haber estado metiéndome en propiedad privada sin autorización. Y eso fue el fin de ese trabajo. Ahí ves cómo, en la mente de mi madre, mi zine mórbido causó que pierda mi trabajo, y que sea interrogado por la policía y acusado de asesinato. A las madres generalmente no les gusta esa mierda, incluso si apoyan el acto de hacer arte. Estos días mi mamá acepta las cosas extrañas, como camisetas de calaveras y otro arte ligeramente raro; aparecen más en el mainstream hoy por hoy.

Luego de eso, en 1991 cuando saqué Boiled Angel #7, conocí a una chica por correo, era una chica que hacía nail art en Colorado. Me pasé un par de veranos allá, quedándome con ella. No trabajaba, gastaba lentamente el dinero que había ahorrado (un poco más de $11000).

No trabajé como por 3 años, y viajaba. Vino a Florida un par de veces e hicimos un par de road trips a granjas de caimanes que estaban de camino a Miami, mirando por la ventana las gigantescas banderas de la Confederación que alineaban el camino. Fuimos de viaje al oeste, y conocimos un lugar increíble llamado Garden of Eden en Lucas, Kansas. Había un hombre ahí que había construida una torre de piedra en los años 1930s, con estatuas alrededor de su casa, todo adentro de un vecindario normal y pequeño. Había construido su propio mausoleo y un ataúd de piedra en el fondo de su casa y fue colocado allí cuando murió con una tapa de vidrio. El tour de la casa era gratis, pero si querías ver el cuerpo en el ataúd tenías que pagar 25 centavos. Valía esos 25 centavos sin dudas.

Luego de eso, en 1993, mi padre compró un puesto de frutas y comenzó a vender cerveza y cigarrillos así hacía un poco de dinero, entonces comencé a trabajar para él, en la caja, por $5 la hora y un lugar donde quedarme.


“Era un conserje. Muchos de los dibujos de Angelfuck y Boiled Angel fueron hechos en el tiempo libre que tenía en ese trabajo. Lo pensaba como que me estaban pagando por hacer mi arte”


Mike Diana, Boiled Angel N. 1 (1990)

PT: Eso suena fascinante, casi Kerouac-esco: un viaje al núcleo sureño de los Estados Unidos… ¿Cómo afectó esa experiencia a tus comics? ¿Y, durante ese tiempo, conociste otros artistas de comics? ¿Estabas en contacto con otras escenas artísticas?

MD: Bueno, conocí algunos artistas de comics de Nueva York. Scott Cunningham y Steve Cerio estaban los dos en NYC y los conocí a través del correo con Boiled Angel, y después los conocí en persona cuando visité NYC en 1992. Conocí a Danny Hellman y Tony Millionaire, Dame Darcy también estaba en Nueva York en aquel entonces. Pero yo era bastante solitario y, más allá de escribir por correo, intercambiar zines y tener amigos por carta no conocí a mucha gente. Era raro que recibiese visitantes cuando estaba en Florida. No era mi escena, de cualquier modo.

Intercambié muchos VHS entre 1991 y 1993, y un tipo me mandó viejos videos de zoofilia que eran como de los 1970s. Estaba en contacto con una pareja de Francia que estaban haciendo un newsletter que reseñaba zines y reseñaron Boiled Angel. Debo haber mencionado en una carta que tenía el film con la chica y el perro, y ellos estaban metidos en cosas más extremas y nunca habían visto uno de estos films. Estaban mucho más entusiasmados por esto de lo que yo lo estaba, yo sentía “está okey, no es nada especial”. Visitaron Disney World y como yo estaba en Largo, a dos horas de Orlando, vinieron a visitarme.

Le había mencionado a mi papá – tanto yo como mi hermano vivíamos con él -, que unos amigos de Francia pasarían a visitarme. Cuando me junté con ellos fuimos a comprar un 12-pack de cerveza. Volvimos a mi habitación, cada uno abrió una cerveza y comenzamos a mirar la película. En la pantalla había un primer plano de una chica chupándole la pija a un perro y el francés, su mujer y yo estábamos sentados en la cama mirando. Entonces mi papá entró a saludarlos, miró a la pantalla de la televisión y luego me miró a mí y vio que estaba tomando cerveza. Les dio la mano y les dijo “un placer conocerlos”, luego me dijo a mí, mientras dejaba la habitación “¿Puedo verte afuera un minuto?”. Cuando salí me dijo “¡Sabés que no me gusta que bebas cerveza!”. No dijo nada sobre la pija de perro, me alegro que no lo haya hecho, probablemente se dijo a si mismo que no la vio.

Si hice una performance en 1992, en un pueblo pequeño universitario y artístico llamado Melbourne (Florida). Alguien tenía una banda y me pidió que haga algo mientras tocaban. Tenía una capucha en mi cabeza, un viejo saco de dinero; le había hecho agujeros para los ojos. Conseguí el consolador más grande que podía encontrar en un sex shop, y lo convertí en una pija con strap-on con uno de mis viejos cinturones. Después conseguí una muñeca de bebé vieja y le arranqué el relleno y cogía con la pija gigante. Tenía una bolsa de plástico rellena de crema pesada y cuando la música llegó a su clímax, rompí la bolsa así la crema se derramase por fuera de los agujeros para los ojos de la muñeca. El pequeño público de quizás 20 personas no pareció impresionado.

En cuanto a mi arte, mis comics estaban inspirados por mis viajes en carretera por Florida y los lugares que encontraba, tengo un comic llamado “Tiki Gardens”, llamado así por un lugar real que estaba por la playa en Indian Rocks. Nuestra familia paraba ahí. Tenía jardines grandiosos con cabezas Tiki gigantes (la tienda de regalos vendía cabezas Tiki y todo eso). Tenían un mono llamado Diana en una jaula; vi que tenía una pija gigante dura, yo pensaba que era un macho, pero muchos años después aprendí que el clítoris de las hembras se ve así cuando están en celo. Cuando era adolescente los Tiki Gardens fueron tirados abajo. Ahora solo queda un estacionamiento con acceso a la playa, con el mismo nombre. Solía viajar a diferentes granjas de caimanes. Uno de los comics que hice se llamaba Gator Bait. Sucede en un parque temático que era una granja de caimanes.

Hice un comic de una página a color llamado “Murder ar the Cypress Knee Museum”, yo había ido al lugar de la vida real, en Palmdale (FL.). Ahí, un hombre comenzó un museo en su propiedad que consistía en tocones de cipreses que había recolectado en el pantano. Si se parecían a algo para él los etiquetaba y agregaba a las vitrinas en exhibición. Uno se llamaba “Chico sapo” porque se parecía a un sapo con ojos saltones. Otro era un cono alto perfecto llamado “KKK”. El hombre había muerto y su hijo llevaba adelante el negocio. Esos lugares me brindaban mucha inspiración.


“Mis comics estaban inspirados por mis viajes en carretera por Florida y los lugares que encontraba, tengo un comic llamado «Tiki Gardens», llamado así por un lugar real. Tenía jardines grandiosos con cabezas Tiki gigantes. Solía viajar a diferentes granjas de caimanes. Esos lugares me brindaban mucha inspiración”


Mike Diana, Tiki Gardens (1993)

 

Continuará

Historiador e investigador. Arte, historieta, cine y la cultura pop como un gran Aleph de infinitas posibilidades de vida son sus obsesiones. Ha escrito una tesis de maestría sobre Alack Sinner, la obra de José Muñoz y Carlos Sampayo, y otra de doctorado sobre la obra de Alberto Breccia, además de varios artículos en revistas académicas y de divulgación. Supo volcar sus reflexiones en el blog La Biblia de los Pobres. Dicta talleres de crítica de historieta junto a su compañero de aventuras. el Dr. Gandolfo. Es profesor en la Universidad Nacional de Moreno y last but not least, hincha de River hasta la muerte.

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