Nada que decir. Entrevista a Fran López y Brian Janchez (2da parte)

Nada que decir. Entrevista a Fran López y Brian Janchez (2da parte)


La entrevista empieza acá

Turnes: A mí me parece que lo que pasa desde el 2005 -por poner esa fecha- hasta hoy, es un poco también tratar de ensayar respuestas a eso que vos decís, que es cómo capitalizar el posicionamiento de alguien que se propone como autor y que en buena parte empieza a manejarse cada vez más a través de las redes sociales, que tiene que ver con esto de poder tener una relación -aunque virtual- directa con sus lectores.

FL: Sí, pero con muchos lectores se formaron relaciones…

BJ: Digamos, los lectores han conseguido nuevas posiciones de actor.

FL: Sí, sí, alguna gente que hoy por hoy ocupa algún rol en el mundo de la historieta argentina yo me acuerdo que los conocimos porque eran comentaristas reconocibles. Es como el oyente de radio fijo. Yo me acuerdo mucho del primer evento que hicimos, que fue en un local en Capital… no me acuerdo cómo se llama; era como una especie de garage de una casa.

BJ: ¿No era en La Plata eso?

FL: No, hicimos en La Plata otro. En Capital yo fui a tocar la flauta, con Macarena [Cifuentes], que bailaba. Fue como una noche intensa esa. Fue cuando empezamos a conocer en la vida real a toda esta gente, muchos de ellos venían “che, ¿necesitan unos mangos para pagar el vino?”, porque habíamos comprado unas botellas de vino y no sé qué, y como que la gente nos venía a ayudar a hacer la cosa. Como que había una sensación de pertenencia.

BJ: Bueno, Mosquito me acuerdo que había pedido un escáner y después un lector fue y se lo regaló.

FL: Sí, una chica fue y le regaló el escáner, porque “se me rompió el escáner” qué sé yo, y la chica le regaló un escáner que tenía en la casa. Pasaban esas cosas. Por eso digo, yo no sé si la pregunta de capitalizar los lectores… al menos no todos la teníamos muy presente. Yo creo que había más como una ebullición de estar haciendo y listo.

 Turnes: Pienso en lo que ha pasado en los últimos años en Argentina, cómo se construyó un circuito de editoriales independientes que se mantiene hasta el día de hoy, y que es un gran esfuerzo mantener eso.

BJ: Es un laburo que muchas veces no justifica el tiempo que le ponés.

FL: Tal cual, son máquinas de perder tiempo y esfuerzo.

BJ: Ahí te das cuenta que hay algo más allá de… capitalísticamente no es normal, digamos.

Turnes: Eso es algo que me llama mucho la atención, y les pregunto a los dos qué piensan de esto, porque editar historietas, si vos te lo ponés a pensar en términos racionales capitalistas, no te conviene. En el esquema costo-beneficio es bastante poco lo que obtenés.

BJ: Cuando era chico yo quería dibujar al Hombre Araña. Después me di cuenta que no. Y después conocí la historieta francesa y dije “puede ser”, y después “no”, y después dije “bueno, haré historietas para acá, qué sé yo”. Esto a los 18, 19 años. Porque uno también, cuando iba a estos talleres de Pier y Feliciano, que eran dos tipos que querían trabajar para Marvel. Lalia venía del viejo sistema de producciones, y después caigo yo dibujando… como dibujo yo. Entonces lo que pasa es que al principio vos pensás: “me estoy entrenando para un trabajo” y al final lo que me ha dado la historieta es otra clase de entrenamiento, me ha dado disciplina, me ha dado planificación, me ha generado paciencia y también herramientas para comunicarme y ser humano, digamos. Por ahí es muy zen lo que estoy diciendo y un poco hippie, pero…

FL: No me parece ni una cosa ni la otra.

BJ: Lo que me pasa ahora con la historieta es que me sirve… por ejemplo, el trabajo que tengo es a partir de las herramientas que me ha dado la historieta, estoy hablando de diseño gráfico, de comunicación. Dar los talleres de historieta, que también es una parte de mi sueldo importante, es por todo lo que he aprendido con la historieta. Pero también, en los talleres no es aprender a dibujar bien un torso, sino es compartir, es trabajar en equipo, ser solidario, y también entender que la historieta es una herramienta para alcanzar otras cosas, más allá de un salario.

FL: Yo tuve un camino distinto en ese sentido, porque nunca tuve la fantasía de ser un historietista, ni el deseo. Yo empecé a hacer historieta porque, no sé, me resultaba interesante algo que estaba pasando, y quería ver algo que no estaba ahí, y lo quería poner ahí. Sí siempre tuve, desde que empecé, como una conciencia gremial muy fuerte, porque si bien yo no me lo tomo como un trabajo entiendo que un montón de gente sí, entonces me interesa entender que lo que uno hace genera condiciones para todos, entonces siempre tuve eso muy presente y traté de no ser un carnero, porque entiendo que si bien para mí no significa un desarrollo profesional para otro montón de gente sí, entonces está bien no bardear. Sí me pasa que veo que de alguna manera algunas cosas para mí fueron más fáciles, porque no tuve que hacer ese proceso de duelo con la historieta, sí con otras cosas. Yo con la historieta nunca tuve que hacer ese proceso de entender que, bueno, no voy a dibujar El Hombre Araña, no voy a ser Quino… no tenía esa necesidad. Y eso de alguna manera sí creo que me permitió laburar más tranquilo, y también más lento a veces. Eso es algo que noto mucho: si bien produzco menos de lo que me gustaría, igual creo que lo que me gustaría sigue siendo menos de lo que produce mucha gente, y creo que tiene que ver con que no estoy corriendo ninguna carrera. Entonces estoy tranquilo, hago lo que me parece que tengo que hacer, trato de hacerlo lo mejor que puedo, y listo.

En ese sentido creo que tiene que ver con eso que decía Brian. Hay como un proceso de aprendizaje que me interesa, y de alguna manera a mí hacer historieta por un lado me construyó una vida. Las relaciones más importantes de mi vida son por la historieta. Mi esposa, la conocí por la historieta, y es como una parte de mi vida y del mundo que es súper importante. Por un motivo, que no tengo en claro cuál era, nunca fue una aspiración profesional. Y eso creo que me dio cierta tranquilidad que tal vez para otra gente creo que fue un proceso más conflictivo. Y creo que mucha gente lo resolvió bien: “bueno, esto un laburo no es, pero puede ser esto y esto me interesa y lo hago con ganas y bien”.

Compilación de Autobiógrafo. Nobuko (2007).

Turnes: Tal vez fue más duro para los de una generación o dos anteriores, que habían conocido solo ese sistema de laburo.

FL: Yo lo veo inclusive en chicos más jóvenes que yo. No sé si hay como una cuestión generacional. Y creo que la idea de que alguien dibuje El Hombre Araña y sea su trabajo, creo que la tiene todo el mundo. Bueno, no todo el mundo, pero la veo hoy en un montón de gente también.

BJ: Obviamente hacer historieta es un trabajo muy solitario… digamos, más allá que por ahí trabajás con un guionista o trabajás en equipo, pero en definitiva el trabajo que tiene que hacer uno lo tiene que hacer solo. Esa frustración o problema es más una cuestión personal de cada uno, porque obviamente, por ahí se dan resultados que uno no espera, y hay un porcentaje altísimo de que eso pase. Entonces eso ya pasa por una cuestión de preparación personal. Desde que empecé a hacer fanzines o talleres de historieta, que fue a los 13 años, hasta ahora, los talleres, fanzines, publicar, mis talleres con mis alumnos… la cantidad de nenes que he visto y chabones pasar, ha sido gigantesca. Agrimbau tiene una frase, también estudié con Agrimbau, entonces él tiene una frase, él dice que no la dijo nunca, pero a mí me quedó como tatuada en la cabeza. Dijo “Vamos quedando los peores”.


«Al principio vos pensás: “me estoy entrenando para un trabajo” y al final lo que me ha dado la historieta es otra clase de entrenamiento, me ha dado disciplina, me ha dado planificación, me ha generado paciencia y también herramientas para comunicarme y ser humano, digamos.» (Brian Janchez)


Turnes: O sea, los que siguen haciendo historietas son los peores.

BJ: Porque justamente, digamos… por ahí sos muy bueno, por ahí esperás que pase algo y no pasa, entonces desaparecés, te frustrás…

FL: Bueno, en ese sentido yo soy más spinoziano: la potencia solo existe en actualidad, lo que no se actualiza no existió y punto. La potencia no existe, en ese sentido. El que parecía un soñador talentosísimo pero no se sentó a escribir la novela, no la hizo y punto.

BJ: Exacto. Entonces en ese caso vamos quedando, no sé si los peores, vamos quedando los que tenemos ganas de que pase algo. Por ahí tiene mucho más mérito, no el que mejor dibuja sino el que más tiene para enseñarle a los demás. No el más talentoso, sino el que más cosas puede expresar… no, digamos, artísticamente, por ahí más personalmente.

Turnes: Vos Fran estás en un lugar completamente diferente al de la realidad de la historieta en Argentina, pero no sé qué te llega, o cuál es su visión de lo que pasa ahora con la movida historietística.

FL: Yo vivo en Estados Unidos hace tres años más o menos [en 2017]. Así que, en algún punto, la leo de lejos, y lo que me pasa es que leo lo que me llega como me llega y entonces no tengo una sensación de “movida”. Sí hay como cosas que leo con mucha atención y me interesan, pero creo que perdí una perspectiva del total o de la sensación de ambiente. Me parece que siempre hay mucha gente trabajando y haciendo cosas que me interesan mucho. También hay mucho ruido. Cuando uno toma un poco de distancia lo ve más claro.

Turnes: ¿A qué te referís con “ruido”?

FL: Hay mucho ruido, hay burbuja, espuma… Pero creo que es natural y pasa en todos lados con todo. Creo que cuando uno está muy inmerso en algo parece que está pasando más de lo que está pasando, no digo en intensidad sino en cantidad. Hay más gente dando vueltas que gente terminando libros, por ejemplo. Eso es algo que al verlo de lejos lo vi más claro. Y también lo veo acá, pasa exactamente lo mismo, no creo que sea una característica de la movida necesariamente. Pero eso genera como distracciones creo, y de alguna manera estar lejos me generó leer las cosas con más atención. Yo soy de releer las cosas muchas veces… inclusive si tengo un problema es que tal vez le exijo a las cosas más de lo que debería. Cosas que están bien, y son lo que son, y yo les pido que sean más, y eso a veces es un problema. Pero empecé a leer más cosas concretas y listo, y tratar de quedarme con eso y en algún punto es sano. Les recomiendo a todo el mundo ese ejercicio: dejar de prestar un poco de atención al ruido y simplemente leer. Algo que sí noto es que yo siento, es que se está leyendo poco. Se está publicando más y se está leyendo poco, que es un fenómeno raro; probablemente los libros se estén vendiendo, pero no siento que nos estemos todos leyendo entre todos, al menos no con la atención que me gustaría que nos estemos leyendo. Creo que los libros salen, los aplaudimos, decimos “qué bien dibujado que está”, no terminamos de esbozar ninguna idea de ningún libro y ya pasamos al que sigue. Creo que cruzamos un umbral: hubo una época en la cual se publicaba tan poco que todos leíamos todo, inclusive con una crueldad innecesaria, y ahora cruzamos un umbral en el cual se está publicando lo suficiente como para que ninguno lea nada, o ninguno termine de leer bien nada.

BJ: En promedio creo que leemos muy poco, y no somos muy buenos lectores. Creo que falta una lectura crítica, y eso se da a partir de mucha lectura. Esa es una sensación que comparto. Entonces creo que lo que está pasando es eso: que se está publicando mucho, se está leyendo poco en general. Sí me parece que hay como una explosión de nuevos estilos y voces muy interesante.

Brian Janchez, Shloishim (2008). Historietas Reales.

FL: Sí, eso de lejos se ve, y creo que hay como un fervor también…

BJ: Eso lo noto. Es una época muy linda para ser historietista y lector también. Historietista para, obviamente, ampliar uno el registro, y tener como una amplitud mayor para posicionarse, qué hacer, cómo moverse, qué producir. Y como lector para aprovechar también toda esa riqueza de autores nuevos y de material nuevo. Ahora, hay poco material, hay poca obra también. Eso también es un problema. Mucho autor, pero hay poca obra. Entonces por ahí tenés fanzines, pero no vas cerrando ideas, digamos. Tenés como trailers, digamos. Trailers de cosas.

FL: Se está produciendo mucho libro que en realidad a veces parece la idea de un libro. Inclusive buenos libros, con buenas ideas, como que no terminan de pensarlas que ya sacaron el libro.


«Yo empecé a hacer historieta porque, no sé, me resultaba interesante algo que estaba pasando, y quería ver algo que no estaba ahí, y lo quería poner ahí.» (Fran López)


Turnes: ¿Vos decís como si hubiese una especie de apuro por sacar el libro antes que nada, antes de dejarlo madurar?

FL: No sé si apuro. Pero – tampoco quiero decir que esto es la verdad revelada – me parece que hay cosas que son más promesa que tomarse el trabajo de llevar a cabo del todo esa promesa. Y eso es un problema. Es curioso porque acá me empezó a pasar como el problema inverso, hay muchos libros que extienden conceptos que en realidad daban para una historieta corta. Algo que debería haber sido un cuento, lo estiro a novela, porque el formato de novela lo tengo muy instaurado y qué sé yo. No tengo ninguna conclusión al respecto de esa diferencia, pero la veo.

BJ: Obviamente si hablamos en términos generales todo tiende a la novela gráfica, mundialmente, al formato largo. Argentina ha ido a la inversa, al formato corto, también al formato/objeto. No es ni bueno ni malo, es una cuestión obviamente de los métodos de producción; es muy difícil producir algo de 200 páginas, es imposible. Los casos de historietas largas, cuáles son; por ahí Poncho Fue [de Sole Otero], que también, estuvo varios años haciéndose.

FL: Bueno, de hecho vos hacés cosas cortas.

BJ: Cortas, sí. Pero igual, las cosas cortas que yo hago las enfoco más al formato por ejemplo de Yoshihiro Tatsumi, los que saca Drawn and Quarterly, que son antologías de historias cortas. Entonces yo estoy pensando más en ese esquema. Yo quiero sacar un libro de 200 páginas, me muero de ganas de sacar un libro de 200 páginas, pero no puedo hacer una historia de 200 sino voy a hacer seis de 30. [Fernando] Calvi, por ejemplo, estaba sacando 3 o 4 fanzines por año de 20 páginas. Vas a los eventos y ya no hay tanto ese fervor por el libro que había hace cinco años, que todos tenían su libro. Hoy es más el formato chiquito, el fanzine. O incluso volver a formatos anteriores como series.

Hay un pibe que se llama Ramiro Gerez Murguia. Dibuja manga; me parece que es muy buen narrador, es un excelente narrador. Y el pibe hace fanzines de 20 páginas, y tipo hace un arco de seis, siete números, y después va a los eventos y vende eso. Después él los recopila como libro. Que eso me parece súper interesante. O sino tenés casos como, también, de historia corta, que vos ves cierta planificación a futuro, como Pablo Guaymasi.

Pablo Guaymasi, Barrio María (2015). Autoedición.

BJ: Leyó historieta de los 90, leyó digamos Eightball [de Daniel Clowes], y está pensando en ese formato fanzine- Pero después tenés como más… fanzine/objeto. Es para eso: ese momento, ese instante en ese segundo.

FL: A mí es algo que no me termina de interesar del todo lo del fanzine-objeto impreso con cuidado, no lo pienso mucho. Y está bien que exista. Que no me interese a mí solo habla de mí… está fenómeno. Entonces me pasa que creo que hay todo un costado de lo que está pasando con la historieta ahora que a mí no me interpela del todo. Tal vez me lo pierdo un poco.

BJ: A mí me pasa algo similar. Por un lado, me pone muy contento ir a esos eventos de historieta y ver que un montón de gente muy joven, realmente muy joven, no tengo idea quiénes son. Pero me no me termina de interpelar, como que no es para mí evidentemente.

FL: Yo ya pasé los 30, ya no importo, y está bien eso. Que a mí algo no me interese no señala ningún problema, en lo más mínimo. Pero sí me pasa que, si me tengo que sentar a hablar, me doy cuenta que mi evaluación se va a perder un costado muy importante probablemente de lo que está pasando.

Turnes: Sí, también hay que ver qué dice eso de la evolución del circuito de la historieta, que permite que haya gente haciendo esas cosas, que vaya ahí y qué tenga su lugar. Pero también qué va a pasar con eso, me pregunto. ¿En algún momento van a dejar de hacer historieta? ¿Algunos darán un salto y empezarán a hacer cosas más, no sé, narrativas, por decirlo de alguna manera?

BJ: Autores narrativos hay. Esos hay, siempre están. Obviamente a partir de las redes sociales también aparece el autor de Instagram, digamos. Que es el chabón que está pensando en eso: la tirita para Instagram, la tirita para Facebook… Que tampoco me parece mal, me parece que es otro formato. Nosotros seguimos pensando por ahí el libro, o que la experiencia sea editorial. Que hay autores narrativos, sí, hay un montón… Pablo, Ramiro… Alen Bruno es otro pibe que también hace fanzines muy, muy buenos. Entonces hay esas cosas, pero uno por ahí tiene que estar más atento a dónde están. Están, pero también hay que tomarse un esfuerzo para buscarlos. Hay mucho sticker, hay mucha postal. Interesante que esta amplitud digamos de oferta, también es interesante para otras cosas. Amplía también la mirada para el lector, para uno que es lector, también. Entonces hay autores que no me puedan interesar, pero me parece que está bien que existan, y pueden funcionar en otro momento, es una pieza digamos, puede funcionar en otro momento para otra cosa. Para mí es súper interesante esta época.

Turnes: En eso concuerdo. Por eso empezamos hablando de fines de los 90, el 2005, yo creo que hay puntos de conexión. Por más que la gente que está haciendo esas cosas nunca haya leído“Historietas Reales”, capaz ni sabe que existió. Pero yo creo que si no hubiese sido por esas experiencias previas no sé si se hubiese dado de esta manera. No voy a decir que no se hubiese dado, pero al menos de esta manera. Es la necesidad, como vos decías, de hacer algo porque lo querés hacer.

BJ: Creo que Amadeo [Gandolfo] lo había escrito con el último Comicópolis… había hablado de la sociabilización del dibujante. O sea, de ver al dibujante dibujar en los eventos de historieta, en los combates de dibujantes, La Noche de los Dibujantes… bueno, Instagram también, con mucho story o videito mostrando cómo dibujar… Creo que ha aparecido eso, la sociabilización del acto mecánico de dibujar. Yo doy talleres en las villas, de historieta. Y a veces tengo que hacer eventos… ir a eventos como festivales de cine en los barrios, y me toca como tener una mesa de dibujo, donde los pibes dibujan y yo dibujo con ellos. Entonces dibujo, les dibujo lo que me piden, o estoy con ellos haciendo cosas, y pasa que tengo veinte pibes alrededor mío viéndome dibujar. Entonces me parece que eso también es nuevo, es algo que apareció y también los festivales lo han sabido capitalizar.

Turnes: Bueno, vos decías que en un punto siempre es un laburo solitario, pero antes justamente era solo solitario, no había posibilidad de ir a ver a Solano López dibujar. Está esa anécdota que contaba Solano: los pibes le tocaron el timbre para saber cómo seguía El Eternauta y les dijo “si no me dejan terminar de dibujarla no lo van a saber”.

BJ: Exacto, nadie iba a ver a un obrero atornillar algo. Creo que ahora se ha convertido en una experiencia el dibujo. Por ahí no el historietista. El historietista no sé…

FL: Sí, a eso voy. Veo un fenómeno, la expansión es más en el área y en la superficie que en la densidad o la intensidad. Entonces creo que en algún punto mucho de lo que ahora está circulando dentro del mundo de la historieta también tiene que ver con lo que hace no mucho se llamaba street art, y estaba muy en ebullición. Está fenómeno, pero a mí me pasa que, no sé, no me conmueve y punto. Pero creo que hay muchas cosas que están hoy más en diálogo con el punto de la historieta de alguna manera, que creo que vienen de otro lugar, y está buenísimo. Simplemente a mí no me pasa mucho con eso y ya.

BJ: Sí, o me parece como experiencia historietística… como historietística, no de dibujante, por ahí necesitaríamos un “Manben” nosotros. Son documentales de Naoki Urasawa.

FL: Sí, Naoki Urasawa va a filmar a otro mangaka dibujar durante todo un día. Y después se juntan a mirar la filmación y comentan cosas. “Ah, agarrás la pluma así. Mirá qué loco”, “¿por qué le cambiaste los ojos acá? ¿Qué querés decir con esto?”.

BJ: Son todos documentales así de diferentes mangakas trabajando. Entonces lo tenés a Takao Saito, el de Golgo 13, el tipo tiene más de 80 años y va todavía al estudio, y nada más dibujaba a Golgo, y los ayudantes hacen el resto. Él supervisa la narrativa, dice “fijate acá, hacé la onomatopeya ahí”, “esto es una cagada, hacelo de vuelta”. O ves tipo Inio Asano, que es prácticamente todo computadora lo que usa. Entonces es muy interesante para ver eso. Por ahí masivamente no…

FL: Sí, pero para un historietista yo lo recomiendo mucho.

BJ: El de Inio Asano creo que lo vimos todos en Argentina y todos aprendimos.

FL: Sí, algo que tiene que a mí me llama la atención de ese programa, es que realmente mucho del contenido de historietistas hablando de historieta tiende a aspirar más a cuestiones técnicas, y la mayoría de los de ese programa tienen que ver con contenido emocional. “¿Este personaje quién es? ¿por qué es así?”. Y es algo que el manga creo que tiene mucho. Si uno lee el “Taller de manga” de Toriyama inclusive lo dice, cuando dice: el manga no es sobre la historia; el manga es sobre la condición humana. Lo primero que uno tiene que entender es quiénes son esos personajes y cómo interactúan entre sí. En algunos otros libros de otros mangaka que vi generalmente creo que es un pensamiento que está bastante instaurado. Si uno ve estas conversaciones también hay como mucho comentario de eso. Es interesante de ver porque el análisis no es tanto sobre dibujo sino sobre cómo el dibujo me sirve para expresar o desarrollar o encontrar a estas personas, quiénes son y por qué son. Tal vez a eso es lo que iba cuando dije “nos falta lectura”: creo que estamos pasando por una época en la que estamos hablando más de estilos de dibujo, de cómo es el color… A mí tiende a importarme menos y punto.


«Hay autores que no me puedan interesar, pero me parece que está bien que existan. Para mí es súper interesante esta época.»


FL: Yo creo que es válido y es una forma de leer y hay una verdad ahí y está bien. A mí tiende a interesarme menos eso y punto. Y sí a veces me siento un poco solo en esa forma de leer, y nada más.

BJ: Por ahí bueno, es verdad, los intereses de uno, a mí me interesa por ahí más la narrativa. Más el tema: el mensaje y la construcción de mensaje. Armar un libro de 200 páginas y que el autor no se dé cuenta que el mensaje es espantoso… Me preocupa, digamos. Porque me parece mucho más aplaudible cómo jugar con ciertos valores de comunicación, de construcción de relato, de narrativa. Entonces me pasa que también me siento solo a veces en ciertas lecturas. Y por ahí no es que yo digo: “yo leo bien y el resto lee mal”, es otra forma de leer.

FL: Sí, de nuevo: me parece que estamos pasando por un momento en el cual algo está pasando, y está pasando un poco por fuera de lo que me interesa a mí, y está bien que sea así, no pasa nada, está todo bien. Simplemente siento que a veces me deja un poco afuera y ya.

Turnes: Y ustedes como historietistas, ¿Cuáles son sus proyectos? ¿Qué tienen ganas de hacer?

FL: Yo estoy haciendo un par de cosas, en las que ya estoy como en el medio. Por un lado, estamos haciendo lo que sería la quinta novelita de Autobiógrafo con Fede, y para mí es la mejor que estamos haciendo. Estamos haciendo algo que a mí me encanta. Autobiógrafo también tiene un poco eso de que creo que se justifica en la relación entre Fede y yo.  Es un diálogo que tenemos entre los dos y eso ya la justifica en sí misma, para mí. Y me encantaría que lo lea gente. Creo que hay algo ahí que puede servirle a alguien. Pero no sé si lo necesito para seguir. Y estoy como muy contento con esa historieta. Y por otro lado estoy haciendo otra que es como una especie de novelita sobre dos chicas en los 60 en  Buenos Aires, se juntan a tejerle un suéter a Johnny Tedesco. Por lo menos había escuchado eso: que las chicas le tejían pulóveres, suéteres, a Johnny Tedesco y se los mandaban. Viste que era el chico de los suéters. Y siempre me ha parecido una imagen hermosa… era la comedia humana.

Fran López y Federico Reggiani, Autobiógrafo: la danza del enano, el perro y el ciempiés (2016). Maten al mensajero.

Tuve muchas vueltas de esa historieta. Y ya estaba viviendo acá en Seattle y un día estaba laburando en otro lugar, y volvía a casa caminando, una caminata medio larga, y una vez por semana paraba en un café y me sentaba a dibujar, medio como un ejercicio de dibujar por dibujar nomás, que es algo que a mí siempre me costó mucho. Yo siempre dibujo para alguna historieta. Me cuesta mucho dibujar por dibujar. En ese momento me parecía que tenía que hacerlo. Entonces iba y me sentaba y dibujaba. Y un día me senté y escribí la sinopsis cerradísima de esa historieta. La tuve por años dando vueltas y no la encontraba. Así que estoy haciendo esa historieta y estoy contento, hice el primer capítulo hace un rato, después me costó mucho encontrar el segundo… como que había alguna cuestión que no tenía del todo resuelta, que me di cuenta tarde, y ahora creo que ya se destrabó y entendí bien quiénes son los personajes y para dónde va, entonces la retomé con muchas ganas. Así que sí, estoy en Estados Unidos haciendo una historieta sobre Johnny Tedesco.


«Armar un libro de 200 páginas y que el autor no se dé cuenta que el mensaje es espantoso… Me preocupa, digamos.» (Brian Janchez)


BJ: Quiero hacer esto de Historias Cortas, o sea, las que entra El Permiso, Mitre, ahora empecé una que se llama La Mejor de mis Ex Novias. Y después quiero armar una especie de libro de eso, de 200, 150 páginas, con historias cortas. Pero primero todos sacarlo como en fanzine o elegir algunos para sacar en fanzine. Me está interesando el formato… un poco más largo del corto que yo hacía, tipo de 24 páginas, 32, me está interesando eso y cómo trabajarlo con estructura y también en diferentes temáticas. Es lo que estoy haciendo ahora.

Turnes: ¿La idea es compilarlo al final?

BJ: Sí, es armar… como varios. Eso es mi idea. Tengo pensado varias historias, digamos… yo trabajo mucho en cuadernos y voy anotando las ideas, giro más o menos las estructuras, de temáticas o cosas… O sea, yo anoto los guiones: título, tiro el título, qué quiero que pase, tal tal tal y tal cosa, y eso es como que lo guardo para agarrarlo en otro momento y ahí sí empezar a trabajarlo. Y eso es lo que estoy haciendo ahora.

Turnes: Bueno, ya llevamos más de una hora. Entonces, ¿cuál es el sentido de la vida?

FL: No tengo la más remota idea… Hay una canción muy linda de Flema que es “Nada que decir”. Escúchenla.

Historiador e investigador. Arte, historieta, cine y la cultura pop como un gran Aleph de infinitas posibilidades de vida son sus obsesiones. Ha escrito una tesis de maestría sobre Alack Sinner, la obra de José Muñoz y Carlos Sampayo, y otra de doctorado sobre la obra de Alberto Breccia, además de varios artículos en revistas académicas y de divulgación. Supo volcar sus reflexiones en el blog La Biblia de los Pobres. Dicta talleres de crítica de historieta junto a su compañero de aventuras. el Dr. Gandolfo. Es profesor en la Universidad Nacional de Moreno y last but not least, hincha de River hasta la muerte.

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