El Asesino En Mí: Sobre Oyasumi PunPun

El Asesino En Mí: Sobre Oyasumi PunPun


Por Rocco Fregoti


0 – Introducción a Buenas Noches PunPun

Oyasumi PunPun es un manga de trece tomos de Inio Asano. Cuenta la deprimente historia de PunPun Onodera, que va de niño tímido a, bueno, lo que solo puedo describir como un monstruo gracias a una gigantesca alienación provocada tanto por su entorno familiar como por la forma de vida que demanda su entorno en general. Hay otras tramas, pero demandarían su propio artículo así que aquí solo van a ser nombradas como ejemplos. Es una obra que se vuelve a veces muy difícil, no solo porque es una patada donde duele muchas veces, sino porque uno no termina de convencerse si la obra está del lado del protagonista o no (pues si lo está es muy cuestionable y si no, bueno, bien) y en mi caso específico veo un poco mi persona reflejada en PunPun y… para eso ya tengo Evangelion que además de adolescentes, bichos raros y adolescentes que son bichos raros tiene mechas y explosiones.

Inio Asano dibuja gente fea. No malinterpreten, dibuja como la hostia. De hecho, la prueba de eso es que le sale dibujar gente fea. Además dibuja muy bien edificios, ambientes naturales, iluminación. En resumen, todo le queda con un detalle muy refinado que hace que te aproximes con mucha fuerza la obra. Y sino, ¿saben qué hace este autor demente? Surrealismo. El caso más obvio es la familia Punyama, que son todos pollitos caricaturescos hiper simplificados. Otro ejemplo es como PunPun cambia de forma (pollito, pirámide y demonio), o las raras gestualidades que toma la gente en la obra. ¿Por qué? Pues, ¿por qué no? Bueno la verdad es que quiere que interioricemos lo absurdo de la existencia japonesa y la existencia en general. Pero, ¿por qué pollitos? Pues, quizá porque el pollito es una parábola de la inmadurez, un animal que aún no se volvió gallo o gallina. O puede ser que a Inio Asano se le cantara hacerlo así. Es medio David Lynch en última instancia: ¿por qué una mina con un tronco o un gigante que habla lentamente? Pues, que se yo, tampoco hay razón para que no sea así.

Ah, cierto, la historia. Bueno, sinteticemos –lo que va a ser difícil porque, de vuelta, 13 tomos-: Punpun Punyama conoce siendo muy joven a una niña llamada Aiko Tanaka, luego, al día siguiente, parece que ocurrió un episodio de violencia doméstica y su padre desaparece de su vida para no volver. De ahí: Punpun casi muere en un incendio, le rompe el corazón a Aiko, se hace amigo de una pareja momentánea de Aiko, tiene sexo-es abusado sexualmente por su tía (no termino de convencerme sinceramente, de hecho esta obra nunca me deja convencido de nada), se pasa de imbécil con una chica en la secundaria, se muere su madre (a la que realmente nunca amó), consigue un nuevo grupo de amigos y conoce el otro gran amor de su vida, Nanjo (que por cierto la adoro). Pero luego de otra tragedia personal y verse superado por el estudio, se reencuentra con Aiko de una manera MUY densa (que implica altos grados de manipulación y cosas peores que no contaré aquí para no spoilearlos), que solo es una muestra de lo que viene.

Punpun ya es una atrocidad con forma humana cuando se reencuentran, pero Aiko lleva dos décadas de vida con una madre que además de fanática religiosa era abusiva, así que no solo él puede doblegarla como si nada, sino que cuando él la agrede ella no dice nada, solo pide compasión y le dice que lo ama (porque, bueno, es una víctima de abuso). A partir de ahí se desencadenan una serie de sucesos trágicos y oscuros cada vez más terribles. O para decirlo de otra forma: es pesado como una obra de Dostoievsky, o de Arlt, o de Kafka. Un relato de personajes miserables, en una sociedad miserable, que se encuentran constantemente con otros miserables, y que realizan cosas miserables. ¿Quieren pasar un mal rato? ¿No? Pues leyendo esto pueden ahorrarse la lectura de esta obra tan cruel. No la van a pasar bien leyendo esto, digo, al principio tiene momentos de humor tonto o satírico. Pero al igual que en un documental sobre crímenes de guerra, mientras más profundo vayas más aberraciones vas a encontrar.

1 – Transformándose en un Monstruo

Punpun es un poco como Rodion Romanovich Raskolnikóv, el protagonista de Crimen y Castigo: es un cisma con piernas. Tiene aspectos que son admirables (estudioso, pone todo su esfuerzo en las cosas que hace, se preocupa seriamente por los otros) y, bueno, otras cosas que son rechazables, por decir lo mínimo (no parece comprender el concepto de consenso, es cobarde, se deja dominar, tiende a ser abandónico y es misógino). Su vida es un collage de eventos en los que se ve lentamente como se va sobrecargando su psiquis hasta que se vuelve la forma física de las peores ideas humanas. Ya saben, como Rodion (que por cierto, lean Crimen y Castigo, por favor).

El que terminara volviéndose una persona miserable es algo que no puede separarse de todas las desgracias que le ocurrieron a lo largo de su vida. Su padre desapareció gran parte de su crianza y este era, a su vez, la persona con la que mejor se llevaba. Ya desde niño se sintió terriblemente culpable por el accidente de un amigo suyo así que se volvió callado y tímido. Su madre tendía hacer comentarios terribles sobre como no lo quería y que arruinó su vida y que ojalá se muriera. Casi muere en un incendio, durante un tiempo creyó que Aiko lo iba a matar. Su primer experiencia sexual fue, bueno terrible por decir lo mínimo. Tuvo pocos amigos por mucho tiempo.

Pero -¿recuerdan esa frase de Game of Thrones? ¿”Todo lo que está detrás de un pero es mierda de caballo”? Bueno, eso-, ¿esto justifica su comportamiento? ¿Qué no tuviera el valor para llevar a cabo lo que las personas que lo querían le pedían que hiciera, o para acompañarlas cuando lo necesitaban? ¿Que intentara besar a Azuza Kanie cuando ella estaba francamente enojada con él? ¿O que intentara forzar a Aiko a tener sexo con él? ¿O que intentara pelearse con un desconocido? ¿A, y que tal cuando Nanjo le pidió que la acompañara a hacerse un aborto y el no fuera? Es evidente que no. No voy a jugar al abogado del diablo de Punpun. Sí, las múltiples tragedias que el sufrió pueden explicar cómo el terminó configurándose como un monstruo capaz de realizar cosas terriblemente crueles, sí, pero no sirven en lo más mínimo para tenerle compasión, porque: uno, no a todos los que le pasaron cosas malas son malas personas o hicieron cosas malas, y dos, comprender algo no implica justificarlo o hacer que quien la realice sea digno de defensa.

Por último, una referencia a una nueva tribu “urbana”. Allá en el norte los llaman incels, aunque acá lo más parecido que hay son los libertarios –y sí, lo digo para crear polémica-. En resumen, son jóvenes, hombres en su mayoría, solitarios y recluidos, bastante rechazados por las chicas, que terminan adoptando discursos de extrema derecha con un marcado componente misógino y reaccionario en general. Este conjunto de hombres ni siquiera son todos, bueno, horribles como para no poder vincularse con el género femenino, pero sienten que fueron estafados por la sociedad así que ya ni lo intentan, por otro lado, tienen una conducta pésima –tímidos, huraños y con un déficit considerable de, bueno, racionalidad-. Pero los incels son un resultado muy marcado de ciertos discursos sociales que de una forma u otra hacen mella en la mente de este conjunto de subnormales, y si hay una obra que no se enfoca mucho en la política es Oyasumi PunPun, ¿verdad? Pues no, dado que Inio Asano no solo apunta al consumidor promedio de manga si no que apunta también a la sociedad en la que estos especímenes bípedos –de los que yo formo parte, les recuerdo- se producen.

2 – El discurso que produce un Monstruo

Japón tiene las cosas más horribles de la vida hiper capitalista. ¿Trabajo excesivo? Sí. ¿Condiciones económicas terriblemente crueles? Claro, como no. Y a esto se le agregan otras cosas, como que los japoneses viven acorde a un código de vida en el que un sistema sociopático como el capitalismo corre como un tren sobre vías. Son terriblemente disciplinados, nivel morir por trabajar es digno. No dejan de laburar hasta que eventualmente se jubilan, y tienen una vida tranquila. Son la definición de diccionario de consumista. Ah, ¿y mencioné que son tan, o probablemente, más misóginos que nosotros?. Abuso sexual en público altísimo, una percepción popular constante de que la mujer que no se casa a los treinta esta devaluada para siempre. ¿Alguna vez vieron un anime o leyeron un manga? ¿Tropos cuestionables? Bienvenido al bazar tenemos mucho de eso: menores de edad, maduras tetonas, un género entero en el que la comedia es básicamente se le ven las tetas o el culo a la mina como si esto fuera una película del gordo Porcel. Y de vuelta, digo esto como un fucking weeb otaku rey de los virgos que lleva consumiendo este medio desde los once –por lo que si lo critico es porque lo quiero y quiero que mejore- y no soy un puritano, pero una cosa es ser un pícaro y otra un pendejo o desconsiderado.

Así que no solo tenemos toda una noción económica de la vida que consiste en solo preocuparse por el avance propio en una sociedad jerárquica, sino que media humanidad está devaluada ya de base. Y esa ideología es criticada en Punpun: no solo se ve la deshumanización constante de esta sociedad que demanda el máximo esfuerzo mecánico de sus ciudadanos, sino que además los personajes femeninos no son unidimensionales y todos los indicios de comportamientos indebidos de parte de los hombres son tratados como lo que son: imbecilidades inaceptables. Pero, ¿Qué yace en el abstracto de estos discursos?

Un discurso de superioridad. Lo que durante un tiempo se describió como “napoleónico”. Si puedo, lo hago, y que se joda el resto del mundo. Es una lógica desconsiderada, irracional, egoísta, que devalúa por completo al otro. Una narrativa que aparece a su vez muchas veces en la obra que tratamos: se prescinde de la ética como tal, se la considera como un consuelo de los débiles o una traba para detener a los fuertes. Es la percepción de la voluntad del señor. Y es con la que lo martillaron a PunPun toda su vida. Creo que esa es la figura de Dios, la voz dentro de su cabeza que a veces aparece y es básicamente un japonés con barbilla, afro y anteojos, que siempre le dice que haga el acto más cruel, desconsiderado y anti social. Mi teoría es que Punpun era originalmente un buen chico y que empezó a digerir lo que la sociedad le pedía muy rápido y metaforizarlo como Dios, y justo como Dios porque era un mandato cuasi supremo.

3 – Cómo muere el Monstruo

Pero la verdad, es que este discurso, como los discursos religiosos y de culto que la propia obra rechaza, esta perspectiva (anti) ética es un callejón sin salida. Mientras más adopta un discurso que lo vuelve ajeno a su entorno, al igual que su madre, más se alejan sus personas queridas de Punpun. No se vuelve más feliz, al contrario, se vuelve peor, le da culpa, se siente miserable e infeliz. No puede disfrutar del tiempo que pasa con Aiko y se vuelve violento hacia los demás, irritable al máximo. Nos acercamos al final: Aiko se suicida y le pide que la recuerde. Punpun sigue hablándole a ella como si estuviera viva y deambula hasta regresar a la fábrica en la que casi murió por un incendio. Lleva un cuchillo. Se apuñala en el ojo, mata a Dios, al discurso que escuchó toda su vida, y se prepara para morir. Por milagro, Nanjou lo reencuentra. Pero Dios no está más.

La compasión y el sacrificio desde la perspectiva del que solo valora su mandato son repugnantes. Pero para Schopenhauer, esta era la cualidad más noble de la humanidad, más que todas las demás que pudiéramos haber desarrollado o replicado. Schopenhauer representa en muchas cosas puntos centrales de Oyasumi PunPun: la distancia y sufrimiento entre las personas causada por ver todo desde nuestro ángulo, como nuestro ego nos aleja de comprender la naturaleza del universo en la que todo es orden. Por eso, si tomamos como punto de partida una perspectiva en la que siempre vemos todo desde nuestra percepción, un acto de auto sacrificio es la única prueba de que la humanidad tiene realmente valor. Esto es en definitiva lo que Aiko hizo por PunPun: tomó una decisión para salvar a una persona que le hizo una cantidad de daño, pero que a su vez la protegió del peor monstruo que conoció en su vida. Por lo que nuestro protagonista cumple su pedido: decide vivir. Por ella y las personas que le quieren y lo rodean. Se vuelve una réplica de su tío Yuichi al final: patético, culposo, pero un hombre presente al fin.

Pero de vuelta, ¿merece Punpun esa vida? Después de cometer crímenes que solo pueden describirse como agresión inmotivada, abuso sexual, violación, homicidio y esconder un cadáver, ¿merece una vida normal? No. Ya lo dije antes. No voy a jugar al abogado del diablo de nuestro protagonista. Pero es lo que Aiko pidió. Era su único y último deseo antes de morir, la razón de su muerte. Y viendo la cantidad de sufrimiento que ella soportó estoy dispuesto en aceptar (no aplaudir) su último pedido. Es cierto que Punpun permite al nerd como yo verse en un espejo, sí, pero también señala el camino que no debe seguir.


Rocco Fregoti es un estudiante de la Universidad de Buenos Aires, cursando Filosofía. Tiene un blog llamado Rosas de Cobre y su cuenta de Instagram es @rocco_frego.

Este es el usuario genérico de Revista Kamandi, la revista de crítica de historietas para la nueva raza de los animales parlantes.

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COMMENTS

  1. Luis

    junio 20

    Te felicito bro, que buena reseña, tantas cosas que veia en la obra, en ocasiones sintiendo que la obra me bombardeaba todo el tiempo de simbolismos y criticas que no podia captar por estar tan enfocado en entender lo que estaba pasando, y sintiendome culpable por compadecer al protagonista pese a saber el tipo de escoria en el que se habia convertido, y mira que yo interprete el final como algo positivo, pero viendolo desde tu perspectiva, es cierto, punpun termino como su tio.

  2. Diego

    septiembre 23

    Ayer termine de leer Pumpum, me dejo muy pensativo, como ningún otro manga me había dejado antes, leerlo fue una montaña de emociones y no dejo de pensar en el lamentable final de Aiko, realmente me dejo «para adentro». Luego de leer tu reseña la verdad me dio escalofríos el comprender algunas cosas que deje pasar, no podía comprender el nulo castigo de Pumpum y el cruel final de Aiko, ya que siento que la vida de ella fue mucho peor que la de Pumpum y aun así recibió un peor final. El intentar entender el ultimo sacrificio que hizo Aiko por el puedo comprender un poco mas el ultimo deseo de ella y ahora «aceptar» un poco mas esa decisión final.
    He leído solo una vez esta historia así que se que deje pasar muchas cosas por alto pero la verdad no se si quiera leerla otra vez ya que como dije fue una montaña rusa de emociones y los capítulos que tanto espere (reencuentro de Aiko y Pumpum) fueron muy difíciles de leer y ver.

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