De muchachas, doncellas y hechiceras. Nippur de Lagash y una problematización desde la mirada de género de la historieta “clásica” argentina

De muchachas, doncellas y hechiceras. Nippur de Lagash y una problematización desde la mirada de género de la historieta “clásica” argentina


Por Diego Labra

Recuerdo vívidamente divertirme mirando “Poné a Francella”. Circa 2005 o 2006, las repeticiones del programa se habían convertido en parte del ritual familiar del almuerzo dominguero, y nos reíamos todos juntos (incluyendo mi madre y mis hermanas) cada vez que Guillermo Francella rompía la cuarta pared para exclamar que Julieta Prandi “era una nena”, o cuando el ficticio Sambucetti se convertía en un “demonio” y se abalanzaba sobre su jefa interpretada por Florencia Peña.

También recuerdo cuando años luego leí en el diario que la organización Red de Contención denunció en la Justicia al sketch de “La Nena” por considerar que el segmento promovía la violencia de género. Solo entonces me detuve a pensar que una situación analógica a la presentada en TV sería que mi padre se insinuara romántica y sexualmente a una compañera de curso de mi hermana menor, que por entonces estaba en secundaria. Lo que era natural, familiar, gracioso, de repente se me apareció como condenable e indefendible.

Mucha agua ha pasado bajo el puente desde 2013. El movimiento #Niunamenos primero, y los pañuelos verdes de la lucha por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo luego, han puesto en primer plano el problema del lugar asignado a las mujeres y su tratamiento en la sociedad argentina. En la industria cultural, estos vientos de cambio han tenido correlatos impensados solo unos años antes, como por ejemplo la introducción de un personaje transexual en una novela primetime.

Sin embargo, todavía queda casi todo por hacer. Esto es especialmente cierto, opino a título personal, en el mundo de la historieta argentina. En el frente académico se avanza definitivamente sobre el tema, pudiendo citar el trabajo de la investigadora Mariela Acevedo sobre género y mujeres artistas en la primera y segunda época de Fierro. Pero en el frente de la industria y la cultura comiquera, no parece estar ocurriendo mucho revisionismo. Los Altuna y los El Tomi gozan de muy buena salud.

También lo hace Robin Wood, autor estrella de la legendaria Editorial Columba y creador junto a Lucho Olivera de uno de los personajes de historieta argentina que más éxito a nivel mundial ha disfrutado, probablemente solo segundo a Mafalda: Nippur de Lagash. Tanto es así que ha sido en España, donde el sumerio es incluso más recordado que aquí, que por primera vez se editaron los 30 y pico de años de aventuras del personaje en una colección de más de sesenta tomos.

Esta edición, de la multinacional Planeta-De Agostini, ha comenzado a venderse en quioscos argentinos recientemente, y se me ha encargado reseñarla para el sitio de internet Geeky. Es a partir de esta lectura cronológica de la obra más celebrada de Wood y Olivera que nace la siguiente reflexión, donde sin ánimos de exhaustividad, ensayo una aproximación problematizadora del rol que se les reserva a los personajes femeninos en las aventuras del Errante.

Muchachas de la antigüedad, o la mujer como objeto.

Como la presentación gráfica de una mirada masculina deshumanizadora, las mujeres dibujadas por Lucho Olivera (y más tarde por Ricardo Villagrán y Sergio Mulko) se parecen tanto entre sí que se desdibuja su individualidad y pasan a ser avatares vacíos de la belleza femenina, y no mucho más.

A esta mismidad se suma que la perfección física idealizada impuesta por Wood a cada mujer habitante de su ficción se alinea con prejuicios eurocéntricos de lo que es estéticamente agradable. En este sentido, quizás la primera señal de alarma que suene en la cabeza de uno al leer Nippur de Lagash sea encontrar entre sus páginas tantas rubias con medidas 90-60-90 en la Sumeria de hace aproximadamente 2.500 años antes de Cristo.

Blondas imposibles bajo el arduo sol de Medio Oriente, la mayoría de estas mujeres compartían los ojos claros, los rasgos finos, las narices respingadas y un abdomen chato, dejado a la vista por ropas reveladoras. Esta era la fórmula de la belleza, como enuncia el mismo Nippur: “No podía ser otra”, advierte buscando con la vista a la “joven, bonita” que se le encargó rescatar. “Su piel conservaba aún la blandura de las casas de la ciudad, y su cabello rubio y sus pulseras de plata la diferenciaban de las morenas mujeres de las montañas” (Wood/Villagrán, Nippur de Lagash, vol. 13, “La mujer de Hafiah”: p. 8 y 9).

Apenas hace falta señalar que este criterio de belleza tenía más que ver con el presente desde el cual se creaba la historieta que con el pasado que se minaba para crear los personajes. Es conocido que Olivera usaba celebridades contemporáneas como referencia para sus dibujos, lo que queda al desnudo en el parecido innegable entre una joven Graciela Alfano y Sontiam (Wood/Olivera, Nippur de Lagash, vol. 7, “El gigante infernal”: p. 25). El año 1971 en que fue publicado este capítulo fue el mismo en que la modelo despegó meteóricamente hacia la fama, posando en las tapas de Gente, y siendo nombrada como “Miss Siete Días” por la popular revista Siete Días Ilustrados.

Además de sus rasgos, que las hermanaban al punto que cuesta diferenciarlas fuera del contexto de cada historia, las mujeres que desfilan esta antigua Mesopotamia comparten un repertorio limitado de personalidades genéricas y roles repetitivos. El más común de estos roles es el de la damisela en peligro, que establece de manera sencilla tanto una dirección para el relato en la necesidad de un rescate, así como un mecanismo transparente mediante el cual reafirmar las características destacadas del protagonista (su honor, su fuerza, su astucia, su valentía, su caballerosidad, etc.). Sin haber realizado un análisis cuantitativo, me arriesgo a afirmar que, junto con derrocar tiranos usurpadores, el rescate de la doncella probablemente sea la acción más repetida en los capítulos leídos de la historieta.

Por esta razón, la falta de agencia en los personajes femeninos se da por diseño, es una necesidad narrativa, reiterado mes a mes debido a la naturaleza episódica de la historieta, publicada originalmente en la revista D’Artagnan. Una abrumadora cantidad entre los personajes femeninos introducidos en un elenco que se renovaba con cada aventura son “niñas”, un término muy utilizado desde el siglo XIX para denotar el estado de minoridad permanente que se le reservaba a la mujer.

Esta minoridad es explicitada en la ocasión en que el sumerio aleccionó a una joven que acababa de cruzar en su camino con unas cuantas nalgadas, que luego su padre aprobó con mirada afable (Wood/Olivera, Nippur de Lagash, vol. 3, “Un río llamado Lónemer”: p. 19). Al igual que en el caso de la apariencia, esta falta de agencia total y la estereotipación de los roles es un anacronismo que no puede ser interpretado como corrección historiográfica y que responde a la mirada latinoamericana de los autores, propia de los años sesenta.

Doncellas, o la mujer impotente.

Paradójicamente, la falta de agencia de las mujeres en Nippur de Lagash queda expuesta cuando se intenta introducir personajes femeninos fuertes y decididos, como Nofretamón y Karien, los dos grandes amores que atraviesan al protagonista a lo largo de la historia.

Que Nippur no siente atracción particular atracción por estas doncellas desvalidas que debe rescatar una y otra vez, más allá del deseo general que le es atribuido a todos los hombres, fue establecido en más de una ocasión en una historieta. “Sí, es bonita”, piensa el Errante observando a la distancia aún otra joven rubia de ojos claros y poca ropa, “supongo que un joven quedaría prendado de su preciosa cara de oveja…” (Wood/Olivera, Nippur de Lagash, vol. 6, “La feria”: p. 54).

Un hombre curtido por la guerra y la tragedia como nuestro héroe no desea una niña, que lo aburriría en poco tiempo, sino una mujer fuerte que esté a su altura. Por eso a la hora de introducir un nuevo interés romántico para Nippur, luego de la muerte de Nofretamón en la “Saga de los Hititas”, Robin Wood y Ricardo Villagrán conjuraron a Karien, quien años luego sería la madre del hijo del rey de Lagash.

Guerrera, fuerte y amazona, Karien estila largo pelo rojo fuego que encuadra sus ojos azules. Porta armas y mata hombres en combate, siendo una más que apta espadachín. Su capa y botas de piel, así como los cascos con cuernos de sus compatriotas, sugieren un tema escandinavo en el diseño. Quizá basada en la Sonya Roja creada por Robert E. Howard, Karien anticipó solo por unos meses a la encarnación más popular del personaje creado por Roy Thomas y Barry Windsor-Smith para Marvel en 1973.

Sin embargo, si uno lee el debut del personaje en el capítulo “Karien, en lo alto de las montañas” notará que toda esta caracterización se derrumba en el desarrollo del relato. Cuando Nippur se topa con la amazona, ella se encontraba acosada por tres hombres armados, que la interpelaban desde la orilla del río donde se bañaba. Uno de ellos se abalanza y Karien reacciona rápido y lo apuñala, pero es el sumerio quien queda como el héroe entrando en la contienda y matando a los otros dos acosadores.

Esta dinámica se repetirá cada vez que Karien intente afirmar su mando o tomar una decisión. Ni siquiera una guerrera de las montañas, puede tener la última palabra cuando de Nippur se trata. En la escena que más hace apretar los dientes, el sumerio humilla y someta al “amor de su vida” delante del resto de las amazonas, socavando su autoridad y su valía delante de sus pares, y explicitando que ninguna mujer está por encima de él (Wood/Villagrán, Nippur de Lagash, vol.11, “Karien, en lo alto de las montañas”: p. 16).

Al final, una vez que el esfuerzo mancomunado entre Nippur y las amazonas resulta en una victoria sobre Karikaris y sus saqueadores, el héroe se cobra su botín. “Si hay algo que podamos hacer por ti…”, sugiere una agradecida Karien. “Sí, hay algo”, responde él y se abalanza sobre ella. “¡No! ¡No te acerques o te abriré el pecho!”, amenaza la guerrera con un cuchillo. Nippur no se amilana y continúa avanzando, la toma por el cuello y la besa (Wood/Villagrán, Nippur de Lagash, vol.11, “Karien, en lo alto de las montañas”: p. 19). Queda claro que el “no” todavía no era no en la Sumeria de la antigüedad.

Hechiceras, o la mujer culpable.

El beso de Nippur y Karien escenifica que en la historieta escrita por Wood, el deseo es potestad de los (hombres) fuertes y valientes. Cuando una mujer expresa deseo, o peor, demuestra agencia al blandirlo como un arma contra los hombres que la tratan como un objeto, la acción es condenada como poco agraciada o incluso un crimen.

Esta temática, repetida a lo largo de la serie como un motivo narrativo y moral, puede apreciarse en capítulos varios de la serie. Por ejemplo, en “La noche de Dafar”, el Errante llega a la casa de hospitalidad de la titular mujer quien gusta de utilizar su belleza y la sugerencia de todo tipo de favores para conseguir que los hombres le regalen joyas y alhajas. Cuando Nippur se entera que un pretendiente, el joven Karos, ha asesinado a un comerciante para recuperar el favor de Dafar, decide matar al primero y castigar a la segunda. Estrella a su gato contra la pared, la golpea de lleno en la cara, y quema su casa. Estos actos violentos son descritos como misericordia por Wood, quien hace decir al sumerio: “No te he matado, aunque lo merezcas mil veces. No. Solo te he castigado para que te sirva de lección y no vuelvas a usar tu belleza para hacer daño, Dafar” (Wood/Villagrán, Nippur de Lagash, vol.12, “La noche de Dafar”: p. 51).

En “Un caballo muerto es un augurio”, el Errante se topa en sus viajes con otra hermosa mujer rubia, que viaja atada sobre un caballo desbocado. Una vez rescatada por el héroe, se nos muestra que ella lleva un tatuaje en la frente en lengua cretense que significa “maldecida” o “maldita” ¿Cuál era la “maldición” de esta mujer? Pues “provocar” el deseo incontrolable de los hombres, seduciéndoles con su apariencia y su “risa fresca y encantadora”.

Luego de que la visión de ella bañándose en un oasis causara una pelea entre el compañero de viaje Abbas y otro hombre, Nippur interpela a la mujer “maldita”. “¡Perra! ¿Por qué empujas a ese pobre viejo a hacer eso?”, le pregunta mientras la zarandea. “Yo soy mujer, Nippur, y tengo armas con las que tú ni sueñas”, le responde con ojos “secos y duros, y una mueca feroz [que] le torcía los labios” (Wood/Villagrán, Nippur de Lagash, vol.10, “Un caballo muerto es un augurio”: p. 13 a 15).

Finalmente, luego que sus provocaciones causaran la muerte de Abbas, Nippur la señaló y dijo: “Tú los conviertes [en perros a los hombres]. Eres tú quien saca de ellos lo peor ¡Eres tú! Deberían acabar contigo”. Inmediatamente, un grupo de mujeres “sombrías y calladas” que vestían burka la rodearon con sus dagas largas y la apuñalaron hasta la muerte (Wood/Villagrán, Nippur de Lagash, vol.10, “Un caballo muerto es un augurio”: p. 19). Como el hombre no puede (ni tiene porque) controlar su deseo, la culpa del conflicto recae sobre la mujer que es objeto de este deseo. Es su deber y responsabilidad cuidarse de no provocar a los hombres, so pena de terribles tragedias como ésta.

En este breve ensayo, que se limita en su análisis a aproximadamente a los primeros 5 años de la historieta, he intentado sistematizar los modos en que Robin Wood y los sucesivos dibujantes representaron al rol de la mujer en Nippur de Lagash. Rubia escandinava en la Mesopotamia bíblica; objeto de deseo, pero nunca sujeto deseante. Doncella en peligro y hasta guerrera amazona, pero nunca agente en control de su propio destino. La mujer vivió y murió en la mirada de los hombres que la rodeaban, quienes la cuidaban o la profanaban, la salvaban o la condenaban. Si osaba intentar el deseo de los hombres en su contra, terminaba presa de una fábula con moraleja que conspiraba para destruirla y demostrar que esto era una transgresión de alguna ley escrita en piedra.

Excede el alcance de lo escrito las preguntas que se abren ante esta lectura ¿Qué debemos hacer en este clima social y cultural con obras como esta? No se puede negar ni borrar su importancia en la historia de la historieta argentina. La existencia de la colección de Planeta De Agostini nos deja intuir con fundamento la vigencia del título, aunque vale preguntarse si existen entre quienes la compran jóvenes lectores de historieta o solo son los hombres adultos que la habían leído originalmente en su niñez y adolescencia en los años setenta y ochenta.

Lo único que resulta evidente, creo, es la necesidad de generar todas las instancias posibles donde discutir estos objetos culturales del pasado y adelantar nuevas lecturas contemporáneas. Es necesario problematizar Nippur de Lagash así como todo el canon de la historieta argentina, en los institutos de investigación pero aún más en otros ámbitos de la vida cultural, y difundir los resultados en plataformas de divulgación que alcancen idealmente a tanto esos primeros lectores de Columba como a los jóvenes lectores y lectoras de hoy.


Diego Labra es Profesor en Historia y Doctorando en Ciencias Sociales. Incluso antes que el interés por las cuestiones de la sociedad y la cultura, estuvieron las historietas, la ciencia ficción y los videojuegos (probablemente ambos estén conectados). Inició su carrera de grado en la Universidad Nacional de Mar del Plata, y la termino en la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente continúa allí sus estudios doctorales, con una beca de CONICET. Siempre que puede se escapa de su tema de tesis y escribe académicamente acerca de cultura pop. Además colaboró en el sitio la Broken Face, y actualmente es redactor regular en Geeky.

Este es el usuario genérico de Revista Kamandi, la revista de crítica de historietas para la nueva raza de los animales parlantes.

COMMENTS

  1. María

    octubre 30

    Salvando las distancias, es como criticar a Descartes porque dijo que la mujer es un ser de cabellos largos e ideas cortas; o a Hegel con sus ideas eurocéntricas; u otros alemanes como Wagner por haber dado luego a personas como Hitler sustento a ideas xenofobas. Si este profesor en Historia critica al creador de Nippur que compartió, erróneamente o no la ideología del momento, cuando él mismo se reía con Francella, no veo por qué va a estar él mismo exento de crítica. Todo a su tiempo. Por lo pronto, está midiendo a alguien de otra época con la vara de hoy. ¿Eso hace válido su pensamiento? Lo dudo.

    • Mamutt

      octubre 31

      No se detuvo a leer ni un capítulo de Grace Henrichsen, por lo visto… qué conveniente!
      Hoy el título universitario tiene que venir junto a notas sobre el tema de moda. Vamos! Hagamos un escrito sobre cómo San Martín no puso mujeres en las primeras filas de sus ejércitos!! Wiiii!!! Seré famoso… todos me amarán!!

  2. Mamutt

    octubre 31

    .
    Trato de no sonar como “Fana de Nippur ofendidito”. En serio. Tengo 40 años ya, y me quiero desligar de los jóvenes de ahora que se ofenden por absolutamente toooodo.

    Primero y principal, el autor quiere hablar del tema Historieta y en vez de “El Tony” escribe “El Tomy”. La puta madre, cómo carajo lo sigo leyendo seriamente??? Bueno… le vamos a dar otra oportunidad…

    …Y no. El tipo no entendió nada. Nippur no es machista, ni feminista. ES NIPPUR! Salva mujeres indefensas???? Salva mujeres indefensas, hombres indefensos, mujeres guerreras, hombres guerreros… todo salva!! No se dió cuenta, en serio?? No discrimina por género! Nippur es mejor que todos y que todas!! (no voy a poner ni en pedo “todes” jaja)

    En las historias de Nippur hay mujeres bellas buenas, mujeres bellas malas, mujeres feas buenas y mujeres feas malas. Lo mismo para los hombres. Es increíble que tenga que mencionarlo… guau…

    Ni hablar que se rescata en esta nota los ejemplos de mujeres del estereotipo buscado, mientras que dejan fuera de discusión la infinidad de personajes femeninos fuertes, que dejan mal parado a más de un Hitita desprevenido. Y el único que las vence ,de última… es Nippur! Pero qué pretendían??? La historieta se llama NIPPUR de Lagash! Si quieren ver una mujer escrita por Robin Wood y airosa en sus afanes, busquen los números de Helena o de Danske…

    “Aaaah!!” – me dirá el joven ofendido de turno – “googleé los personajes que mencionaste, y claro… son mujeres bellísimas, guapas, y con poca ropa!!! Qué horror!!!!”

    Vaya, qué interesante… entonces Nippur es gordo, petiso y cobarde?? Dago es horrible y tonto?? Mark es un pelado retacón que anda siempre en pullover??? Esos no son estereotipos, eh? Nooo… esos son… calefones! Claro! Ca-le-fo-nes!!!

    Se pasan, viejo. Le tienen miedo a un elefante y se asustan con cualquier sombra medio redondeada. Este tipo pensó “el tema de moda es este… a ver… de qué cosa vieja todavía no se habló, y puedo meter el temita de moda??” Aaah, en este!!!

    Si vas a leer “El Tomy”, Diego, primero aprendete por lo menos el nombre. Y si vas a hablar de Robin Wood, revisá toda su obra. No es lo mínimo que podés hacer antes de hablar de alguien? Conocer la generalidad de su obra y sobre todo DE SU TIEMPO?

    …A marzo.

    • Snake-eyes

      noviembre 2

      Este comentario es infinitamente mejor que la nota.

  3. nestordarius

    octubre 31

    De acuerdo en un montón de cosas Mamutt. Sólo una corrección: El Tomi es un dibujante argentino de comic erótico. El autor no se está refiriendo a la revista El Tony.

    • Mamutt

      noviembre 1

      Ah muy bien. Gracias por la información!

  4. José Luis

    octubre 31

    Coincido absolutamente con todos los comentarios anteriores!!!!

  5. Diego Labra

    octubre 31

    Primero que nada, les quiero agradecer a todos los lectores que comentaron la nota, más no sea por tomarse el tiempo de leer mi humilde nota. La intención es justamente abrir un diálogo. En ese espíritu, voy a intentar responder a los comentarios.

  6. Diego Labra

    octubre 31

    Maria:
    Estoy completamente de acuerdo con lo que decís, son ideas de su tiempo, y de hecho creo que lo señalo en alguna parte del escrito. Sinceramente no he leído obras más contemporáneas de Wood, así que no se si esto es diferente es su producción actual o no.
    Por otro lado, esto no significa que no puedan criticarse las ideas por más viejas que sean, y sobre todo cuando siguen vigentes. De hecho, todas esas críticas que señalas al pensamiento de los grandes filósofos y artistas de la Modernidad se ha hecho, y con justa causa, porque solo asi no se reincide en ellas. Al mismo tiempo que podemos volver a leerlos y encontrar todavía cosas valederas en sus escritos.

  7. Diego Labra

    octubre 31

    Mamutt:
    En cuanto a lo que señalas, creo que en ningún momento me arrogue ser especialista en Nippur, ni Editorial Columba, y pido disculpas si no quedo claro. Creo subrayar que base la nota en la primera docena de tomos de la colección de Planeta que se me encargó señalar, que abarcan los primeros 4 o 5 años de la historieta (recién están entrando en la etapa en color). Si podrías sugerirme capítulos que vos crees que pueden derribar mis argumentos, apreciaría mucho que lo hagas.
    Estoy de acuerdo en lo que decís sobre la presentación de Nippur como un superhombre que deja en ridículo a reyes, magos, oráculos y amazonas por igual. Ahora, el análisis que hice en base a esas lecturas, a mi parecer, demuestra una serie de tropos repetidos, que son los que señalo arriba. Especialmente en el caso Karien, que se presenta como la reina de las amazonas (y potencialmente la mujer más fuerte del mundo entonces), y sin embargo se hace especial hincapié en dejarla indefensa ante Nippur. Dos o tres veces la rebaja delante de sus gobernadas. Y no lo hace porque ella sea mala monarca o corrupta, como con la cantidad de reyezuelos que fue derrocando hasta ese momento. Lo hace solo para dejar en claro que él es mejor, y que, sin él, ella pierde.
    Aparte, como señalo también en el texto, a las mujeres en Nippur se las suele castigar por ejercer su sexualidad, moralejas que se ponen en la boca del mismo héroe, y esto es algo que no se hace con los personajes masculinos.

    • MAMUTT

      noviembre 1

      Buenos días Diego.

      Primero que nada, Fe de erratas en cuanto al affair “El Tomi / El Tony”. Las disculpas del caso.

      Hay algunas consideraciones que quisiera señalar. Primero, lo obvio: Nippur de Lagash es un Caballero Errante. Le dicen, justamente, El Errante! Sus andanzas son del género, en el cual hay… no creo que haga falta recordarte qué.

      La pregunta es: cuál es el logro académico genial de señalar los elementos de una gesta caballeresca, en este caso en una historieta de los años 60-70’s? Que hay gráciles damiselas, rudos y toscos villanos, y un héroe imbatible y victorioso en el último capítulo/viñeta? Ese es el resultado de una larga y extenuante carrera Universitaria y casi Doctoral??

      Robin Wood cuenta historias. Muchas historias. A nivel récord, si te detuviste a leer su biografía lo sabrás muy bien. En ellas hay mujeres que ganan a fuerza de espadas o habilidad física… pero en otras, el uso de sus armas es sutilmente (esto dicho con sarcasmo) diferente. Utilizan su belleza, el encanto de sus cuerpos, de su sensualidad, para lograr sus objetivos.
      La pregunta es… Y???? Es esto el horror, lo terrible, lo prohibido??? Lady McBeth es una obra lista para ser quemada??

      El tema con el “revisionismo” que mencionás, es que es justamente eso: anacrónico. Señala cosas desde un momento que no corresponde, en otro momento que nunca te tuvo como receptor de su mensaje. Qué hubiera escrito el jovencísimo Robin Wood si hubiera comenzado sus primeras páginas, hoy? NUNCA lo vamos a saber. Pero lo que sí podemos observar es que muchas de las cosas que señalas en tu escrito… siguen sucediendo AHORA. HOY. Nada de anacronismos, nada de excusas del tipo “bueno, es de otra época”. AHORA!

      La Mujer Maravilla, Viuda Negra y las demas heroínas de Marvel / DC… alguna gorda? Fea? Ah, no? Todas hermosísimas? Mirá vos…

      Las publicidades casi grotescas de productos de limpieza en las que la mujer se fascina ante el poder de limpieza de un producto para inodoros, probado por un cientifico? Hombre, por supuesto! Y las del insecticida famoso, que siempre pone a la mujer como “protectora de la familia en el hogar”, claro!

      No existen HOY decenas, cientos, MILES de ejemplos de mujeres que utilizan su sexualidad para lograr cosas??? Ni siquiera puedo empezar a pensar en ejemplos, los nombres se me agolpan en los dedos y no puedo teclear con claridad. Sólo puedo decir que Wanda Nara le manda afectuosos saludos.

      Todas estas cuestiones son actuales. Las tapas de las revistas, cualquier programa de Tinelli (elija usted el episodio… y el año!), todos muestran estereotipos de mujeres… pero al hacerlo, ojo, también estereotipan al hombre.
      Recuerde que para ser Nippur y “someter a Karien”… hay que ser NIPPUR. Y todo lo que eso implica.
      Recuerde que para tener de pareja a ese “estereotipo veddetesco” de mujer como pareja, hay que tener la fama, el dinero o el reconocimiento que tiene el que está al lado. No habrá pensado que por ser hombre puede andar sometiendo Karienes y tomando Wandas Naras por la vida, sólo por genitalidad!! Inténtelo si quiere… pero se defraudará pronto!

      En fin… estos tiempos de revisionismo insensato y sensación de ofensa constante, están realmente llegando a niveles preocupantes. Dice usted que “no daña”, pero lo hace. La manera en que señala los estereotipos de Wood en este caso, incitan a tomar las moralejas de sus historias de cierta manera, peyorativa hacia las mujeres. Y no tenés una idea de lo equivocado que es esto. En mi caso particular, que tengo la N de los famosos tomos de Nippur tatuada en mi mano, que tengo el orgullo de tener un hijo llamado Nippur que está por cumplir 3 añitos, Nippur y todas sus mujeres ligeras de ropas y bonitas me significaron otra cosa.

      A ser un Caballero.
      A estar siempre al servicio del otro.
      A ser Incorruptible.
      A tratar de ser el mejor, pero a ser “el rey de la tierra bajo mis sandalias”, nada más.
      A valorar a tus amigos y a no dejarlos nunca detrás.
      A no dejar pasar una injusticia, sin más.

      (nunca dije que lograra exitosamente todo esto, claro está! Soy sólo humano!)
      Dónde está la diferencia de tomar estas enseñanzas, y no tomar otras como “las mujeres son tontas y tienen que ser bellas y fáciles, y las puedes someter”? En la VERDADERA GUÍA, que son (en el mejor de los casos, pero no exclusivamente) los padres.

      Un sólo hombre fué mejor que NIPPUR DE LAGASH. Y ese fué MI VIEJO.

      Es la suma de las historias estereotipadas + las enseñanzas de “tu guía” las que te forjan el carácter. Tuve la suerte de contar con dos Incorruptibles en mi infancia, y hoy trato de ser el mejor hombre que me sale ser.

      Lo que sucede hoy es que “los guías” le dicen a sus niños que Nippur era un hombre posesivo y machista. Que el Rey Arturo no tenía mujeres en su Mesa Redonda, qué machirulo!! Que esto, que el otro… les enseñan a ofenderse. A ofenderse. Viven ofendidos… parece una boludez, pero no lo es. Los Simpsons, luego de más de 20 años ininterrumpidos en el aire, tienen que pensar en “matar” a uno de sus personajes principales por este veneno de la ofensa imbeciloide.

      El problema no es, nunca lo fué, de las historias ni de los estereotipos. El problema es de los guías. En lugar de ponerse en el lugar que les corresponde y EDUCAR, creen que las historias lo hacen por ellos… y se ofenden.

      Hoy, Rosa Park y Sophie Tucker son opacadas por mujeres que creen estar haciendo una diferencia por utilizar el lenguaje inclusivo. Sus luchas son que hables con la e. Porque sino… ofende. Esas MUJERES (de esas que vale la pena poner en mayúsculas) leyeron al Rey Arturo y a Robin Hood y vaya uno a saber cuántos otros hombres/héroes/valientes. Y vaya uno a saber… en vez de ofenderse por ser hombres… se inspiraron en ellos, fueron valientes y hoy son gloria pura.

      Pierden el tiempo con las Historias, mientras son los guías los que se están echando a perder.

      Se me hizo largo, perdón. Saludos.

  8. Diego Labra

    octubre 31

    En una respuesta más general, quizás lo que no queda claro y vale subrayar, es que este no quiere ser un juicio lapidario contra la obra, ni un intento de difamar a Wood por poner en su obra ideas que eran sentido común en la época. Esto, como bien señala María, sería anacrónico. Lo que quiere es señalar algo que, es mi opinión de más está aclarar, está ahí en la obra y que yo creo que no se ha señalado lo suficiente.
    Ahora, esto no significa que no apreciar la obra en su tiempo y contexto, ni que uno lo pueda apreciar incluso hoy. En esta misma página hay una nota mía sobre el manga One Piece, el cual es mi historieta favorita. Yo sé que esa obra japonesa, como mucha historieta de ese país, tiene un problema con la representación del cuerpo de la mujer, y en ese respeto no están muy lejos de lo que señala Mamutt sobre las mujeres con poca ropa en Nippur. Que yo lo reconozca, lo señale y lo critique no significa que no pueda disfrutar de la obra, sino justamente ser consciente de las limitaciones de la misma y abrir a un dialogo con otros lectores y los mismos artistas. El simple hecho que estemos teniendo esta discusión ya justifica al texto, porque justamente la intención es abrir un dialogo y reevaluar los clásicos, algo que está hecho hasta el hartazgo en literatura pero no en la historieta.

  9. Fernando

    noviembre 1

    Te felicito Diego. Como lector de Nippur durante mi infancia y mi adolescencia, no me siento ofendido con tu análisis. Supongo que lo mismo le pasaría a cualquier creyente que analizando el Génesis descubre la clara diferencia en el tratamiento que recibe el personaje masculino en contraste con el femenino: va a seguir con su fe, mas no por eso podrá negar que la mujer bíblica ha sido, por antonomasia, la encarnación de lo demoníaco. El “camino del héroe” es también así, una suma de arquetipos culturales donde abundan las indefensas muchachas que luego se las “ganan” los personajes principales. Pero arquetipo viene de arcaico (afortunadamente), y la literatura de hoy está en un desafío tan difícil como necesario que es redefinir al héroe, si es que ese término encuentra lugar en un mundo donde las máscaras se caen por su propio peso. Los “antihéroes” tuvieron su momento de gloria pero, a mi criterio, cuadran todavía en una visión masculina pero más vulgar. En fin, no soy escritor ni nada que se le acerque, pero como consumidor de historias me fascina descontextualizar los relatos y encontrar nuevas lecturas que enriquezcan el pensamiento. Como lo hacía de niño, aún disfuto con las historias de Nippur. No quiero que él cambie, pero no puedo evitar cambiar yo.

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